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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Journal Club: Comida, dolor y drogas: ¿Importa lo que el paciente con dolor come?

La medicina actual ha alcanzado niveles muy avanzados, tanto en el diagnóstico como en la terapéutica, sin embargo, tan importante como desarrollar fármacos cada vez más seguros y eficaces, es la correcta utilización de las posibilidades terapéuticas ya existentes.

Las reacciones adversas a medicamentos han sido identificadas como factores significativos responsables de la morbilidad y mortalidad de pacientes. La proporción de reacciones adversas a interacciones entre medicamentos y alimentos no se conoce exactamente.

La interacción entre medicamentos y alimentos no se detecta con facilidad. Se han señalado como factores que potencialmente contribuye a esta falta de atención a la ausencia de una definición y clasificación de las interacciones entre medicamentos y alimentos universalmente aceptada.

Una interacción entre un nutriente y un alimento puede definirse como:
- La modificación de los efectos de los nutrientes por la administración anterior o simultanea de un medicamento.
- La modificación de los efectos de un medicamento por la administración anterior o simultanea de un nutriente.

Los alimentos pueden interferir con la farmacocinética de los fármacos a través de diferentes mecanismos, por ejemplo, la comida grasa disminuye la motilidad del tracto gastrointestinal y puede disminuir la absorción del fármaco.

Esta mas que comprobado que el consumo de fruta pueden interferir con el metabolismo y la excreción de varios medicamentos a través de diferentes mecanismos.

El jugo de toronja inhibe el CYP3A4/5, el cual, contribuye con el metabolismo de aproximadamente el 50% de los todas las drogas, por lo tanto puede aumentar la biodisponibilidad oral de fármacos hasta 3 veces.

Los zumos de fruta (manzana, cúrcuma y jengibre) también pueden interferir con el metabolismo del fármaco mediante la inhibición transportadores de fármacos. El zumo de pomela es un inhibidor relativamente potente de la P-glicoproteína.

La cafeína, que se encuentra en bebidas como el café, el te y ciertas bebidas de cola es un bloqueador del receptor adenosina A1 y A2. En pacientes que consumen cafeína de manera crónica, al ser retirada de la dieta, se relaciona con cefalea y trastornos del sueño.

Es importante destacar que existen recientes estudios con animales donde demuestran que dosis bajas de cafeína alteran la inhibición de la antinocicepción producida por la amitriptilina, venlafaxina, carbamazepina, oxcarbazepina y Acetaminofén.

El sistema nervioso central tiene necesidades nutricionales específicas. Los ácidos grasos esenciales tales como, el acido eicosapentaenoico, acido araquidónico, y triptófano, no son sintetizados por los mamíferos, pero deriva de los productos alimenticios.

Los micronutrientes son importantes para el sistema nervioso central , la deficiencia de vitamina B12 y ácido fólico, ocasionan neuropatía periférica, mientras que la deficiencia de vitamina D causa dolor musculoesquelético, también hay estudios donde demuestran que en pacientes con cefalea crónica muestran niveles séricos de vitamina D por debajo de 50 mml/dl, producto de la deficiencia en la dieta y menor exposición de sol.

El escorbuto, que causa artralgias y mialgias, sigue siendo presente en los países subdesarrollados. También se ha demostrado que alimentos como el hígado, la espinaca y el brócoli, muestran un alto contenido de ácido alfa lipoico (ALA) el cual es un antioxidante que protege contra defectos neurovasculares previniendo hipoxia endoneural y la neuropatía subsiguiente.

Otros estudios recientes han comprobado que alimentos ricos en vitamina E, muestran resultados positivos en pacientes con múltiples enfermedades incluyendo el cáncer, la esclerosis múltiple, enfermedad cardiovascular y prevención de neuropatía en pacientes que han recibido quimioterapia.

Cambio en la dieta.

En 2003, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe sobre el cambio global en la dieta como resultado de la industrialización, la urbanización, y la globalización de los mercados, y el impacto en el desarrollo de la enfermedad crónica. Los cambios en la dieta se caracterizan por una dieta con alto contenido energético, producto de una ingesta alta de grasa saturada y azúcares, la reducción de hidratos de carbono complejos, fibra dietética, y reducción en la ingesta de frutas y verduras.

Los hábitos alimentarios modernos son considerados conductas de riesgo, y la Organización Mundial de la Salud identifica la nutrición como un importante ?factor determinante modificable de enfermedad crónica''.

Durante la última mitad del siglo 20, ha habido un considerable cambio en la cantidad y calidad de grasa consumida, con incremento uso de aceites vegetales a cambio de la grasa láctea para reducir la ingesta de grasas saturadas.

Muchos aceites vegetales tienen un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados omega-6 (PUFA). Al mismo tiempo, el consumo de pescado, con alto contenido de omega-3 (PUFAs) ha disminuido. El efecto de la suma de estos cambios es una mayor proporción de omega-6/omega-3.

El consumo de ácidos grasos omega-6 PUFA, es importante para la producción adecuada de ácido araquidónico, el cual tiene un efecto proinflamatorio mediante el aumento de la producción de los leucotrienos y las prostaglandinas. Sin embargo, un alta

ingesta puede contribuir a la inflamación crónica que caracteriza enfermedades como la obesidad, DM 2 y osteoartritis

Los alimentos naturalmente ricos en magnesio, como el chocolate, hojas verdes, almendras, aguacate, calabaza y plátano, son adyuvantes potenciales para mejorar el efecto de los antagonistas de NMDA-R ,mediante la reducción de la sobreactivación de estos receptores, ya que existen recientemente ensayos donde demuestran que el magnesio oral reduce la frecuencia de paroxismos de dolor.

Una nutrición adecuada es una premisa básica para una buena salud, incluyendo el alivio del dolor. Así que una correcta evaluación de la dieta debe ser tomada como una practica de rutina, para un adecuado manejo del dolor crónico, así como tener en cuenta otros factores de estilo de vida como el ejercicio y el sueño.

Las investigaciones futuras debe centrarse en los hábitos alimentarios de los pacientes del dolor, incluyendo la ingesta de, ácidos grasos omega-3 y omega-6 PUFAs, vitamina D, y la cafeína, y los efectos de la dieta en el tratamiento analgésico.

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Resumen a cargo de Eva Hernández(Algología, INCMNSZ).

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