Seguir a @DolorINNSZ
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa
Inicio Directorio de algólogos Artículos de interés Especialidad en Dolor y CP Cursos Enlaces Contacto

Inicio / Artículos de interés / Resumen de Journal Club

Journal Club: Hidratar o deshidratar al final de la vida.

La decisión de hidratación o no hidratación ha sido uno de los temas más importantes en medicina paliativa. En la práctica, la terapia artificial de hidratación para pacientes con cáncer, tienen el potencial de causar graves problemas clínicos. Hidratar al moribundo y vulnerable es señal de cariño y preocupación en algunas culturas, lo que también significa que es posible prolongar la vida y aliviar síntomas. Es instintivo para muchos hidratar, ya sea naturalmente o artificialmente, aun sea en el final de la vida.

Los defensores de la hidratación artificial argumentan que provee confort y alivio de síntomas como la sed, confusión e irritabilidad neuromuscular. Es una medida de esperanza y medios para mantener los lazos entre los familiares y el equipo de salud. Desde esa perspectiva, el negar esta intervención puede crear la idea de abandono. Los que están en contra de la hidratación niegan que el retirar la hidratación prolonga la muerte, para ellos la sobrehidratación que la deshidratación es peor para el paciente.

Fritzon et al realizaron un estudio en pacientes con cáncer terminal donde se quiso investigar la influencia del volumen de hidratación durante las últimas 3 semanas de vida en los pacientes con cáncer terminal por tumores abdominales malignos. El porcentaje de pacientes con mucosas deshidratadas fue mayor en el grupo de no hidratación. El porcentaje de pacientes con aumento de edema periférico, ascitis y secreciones bronquiales fue mayor en el grupo de hidratación. No hubo diferencia significativa en la prevalencia de derrame pleural, así como tampoco en la escala de comunicación, agitación o prevalencia de delirium hiperactivo entre los 2 grupos, sin embargo se identificó un aumento tanto en el grado de ascitis como de secreciones bronquiales en el grupo de hidratación. Este estudio reveló que el edema periférico, ascitis y secreción bronquial en el grupo de hidratación tenían más probabilidades de empeorar en las últimas 3 semanas. Estos hallazgos sugieren que la hiperhidratación en la fase terminal podría conducir a un deterioro de los signos de retención de líquidos.

Nobuhisa N. et al realizaron un estudio en Suecia donde el objetivo era observar los síntomas que presentaron aquellos pacientes que recibieron líquidos parenterales en su última semana de vida y en las últimas 24 horas de vida basado en un registro de salud de pacientes paliativos, en total fueron 240 pacientes en los resultados se encontró que los grupos que recibieron líquidos parenterales tanto 7 días como 24 horas antes de la muerte mostraron mayor incidencia de disnea (51% vs. 22%). El volumen de líquido administrado se relacionó proporcionalmente con la presencia de disnea.

El debate que envuelve en si el suministro de la hidratación artificial al final de la vida continua provocando argumentos apasionantes en ambos lados de la posición, particularmente en la luz de falta de evidencia exclusiva para ambas posiciones. La raíz de este debate, son las diferentes opiniones sobre si la hidratación artificial se debe considerar como un cuidado básico o como una intervención médica. Cerca del 38% de pacientes y cuidadores en Estados Unidos perciben la hidratación artificial al final de la vida como “alimentación”, 34% como medicina y 14% como ambas.

Algunos estudios han demostrado que la hidratación adecuada puede contribuir a la comodidad del paciente; sin embargo, pocos estudios han examinado los efectos de la reducción del volumen de los síntomas del paciente y la calidad de vida

La hidratación artificial en realidad es considerada como una intervención médica, desde el punto de vista legal. Ya que es prescrita por los médicos al ser considerada dentro de sus indicaciones, contraindicaciones, con potenciales beneficios y efectos adversos. La autonomía del paciente le permite rechazar esta intervención, incluso si se ofrece, y no existe diferencia entre mantenerla y retirarla desde el punto de vista moral, ético y religioso.

Los que están en contra de la hidratación niegan que el retirar la hidratación prolonga la muerte, para ellos la sobrehidratación que la deshidratación es peor para el paciente. La deshidratación es un proceso natural de la muerte, en los pacientes moribundos la ingesta oral disminuye, con esto disminuye la producción de orina, menor secreción gastrointestinal, con menos vómito, menor secreción pulmonar y congestión torácica, todo esto como resultado en la disminución en el estado de conciencia. El mecanismo de la sed en estos pacientes no es calmada con la hidratación, ya que la hidratación no revierte la sedación, debilidad, mioclonus y alucinaciones.

La gran heterogeneidad acerca de lo que es una buena o mala muerte, es vital preguntar al paciente y/o familiar acerca de sus preferencias. Dentro de la hidratación asistida clínicamente en pacientes terminales hay que tomar en cuenta: El valor simbólico de la hidratación, conceptos erróneos y creencias de la familia y/o paciente y las diferencias culturales, legales y ética para ofrecerles a nuestros pacientes la mejor opción.

Bibliografía

  1. Nobuhisa Nakajima, MD et al. A clinical study on the influence of hidration volumen on the sings of terminally III cancer. Patients with abdominal malignancies. Journal of palliative, 2013.
  2. J. Bukki et al. Desicion making at the end of life cancer patients and their care givers views on artificial nutrition and hydration. Support care cancer, 2014: 3288-3299.
  3. María J. Cabañero et al. Perceptions of health professionals on subcutaneous hydration in palliative care. Palliative medicine, 2016: 550-551.
  4. Eduardo Bruera et al. Parenteral hydration in patients with advance cancer: A multicenter double-blind, placebo-controlled randomized trial. Journal of clinic oncology, 2013: 111-112.
  5. Nobuhisa Nakajima et al. The volume of hydration in terminally III cancer. Patients with hydration-related symptos: A prospective study. Journal of palliative medicine, 2014: 1037.
  6. Anna Fritzon et al. Association between parenteral fluids and symptoms in hospital end-of life care: An observational study of 280 patients. Supportive palliative care, 2015: 161-162.
  7. Nobuhisa Nakajima et al. Indications and practice of artificial hydration for terminally ill cáncer patients. Supportive and palliative care, 2014:359.

Resumen a cargo de Heidy Rojas Rodríguez (Algología, INCMNSZ).


Regresar a la lista de artículos de interés


2014 - Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa ¿Preguntas o comentarios?