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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Journal Club: Escalas de Calidad de vida en pacientes con dolor crónico.

En su inicio, el término Calidad de vida se relacionó con la percepción de “buena vida” o “seguridad financiera”, de acuerdo con esto, se obtenían datos socioeconómicos, de nivel educativo, de tipo de vivienda o de indicadores subjetivos como felicidad, satisfacción y bienestar (Úrzua & Caqueo- Urízar, 2012).

La cantidad y subjetividad de variables relacionadas a calidad de vida han dificultado su definición, uso y medición, ya que la percepción del mundo de cada ser humano, lo que quiere y lo que desea difiere de acuerdo a la cultura y a la familia en que nace, las escuelas en que se educa y la vida personal que desarrolla.

Por tanto, el término calidad de vida engloba: subjetividad, el puntaje individual proporcionado a las áreas de evaluación y el cambio de ese valor a través de la tiempo (Úrzua & Caqueo- Urízar, 2012).

En el área de la salud, la calidad de vida se relaciona con el interés en conocer las consecuencias que la enfermedad y su tratamiento producen en la vida de los pacientes (Martin- Ortiz, Sánchez & Sierra, 2005), evaluar el estado subjetivo de salud, cuidados sanitarios y actividades de prevención y promoción sobre su capacidad para lograr y mantener niveles de funcionamiento físico, psicológico- cognitivo y social que reflejen un bienestar general (Lizán, 2009)

El desarrollo la Escala de Incapacidad de Karnofsky, intentaba cubrir este interés, sin embargo, esta escala se limitaba a la actividad física diaria y no consideraba los efectos del tratamiento y enfermedad en las áreas psicológicas y sociales, lo que dio la pausa para continuar las mediciones de calidad de vida en otras áreas (Martin- Ortiz, Sánchez & Sierra, 2005).

Las escalas de medición de calidad de vida se dividen en: genéricas, aquellas dirigidas a la población en general sin relacionarse a algún tipo de enfermedad específica, y las específicas, con dimensiones particulares de acuerdo a una determinada patología (Lizán, 2009;Tuesca, 2005).

En el continente americano las escalas genéricas más utilizadas son Sickness Impact Profile (Perfil de las Consecuencias de la Enfermedad), Nottingham Health Profile (Perfil de Salud de Nottingham), El cuestionario de Salud SF–36, EuroQol, Quality of Well Being Scale, la Matriz de Rosser y Kind, el Health Utility Index y el 15–D. De las cuales, el Perfil de Salud de Nottingham, el Cuestionario de Salud SF-36 y EuroQol (EQ-5D) se encuentran disponibles en castellano y contienen una dimensión que evalúa el estado de salud en el dolor. Las últimas dos escalas se han aplicado en población mexicana (Lizán, 2009).

En un estudio transeccional descriptivo- correlacional se utilizó el Cuestionario de Salud SF-36 en población española para determinar la relación existente entre depresión, ansiedad, calidad de vida y riesgo suicida en pacientes con dolor crónico. Se encontró que la mayoría de los pacientes percibían un dolor moderado a grave, el 34% estaban en riesgo suicida, y el 25% tenían ideación suicida. Respecto a calidad de vida, la mayoría de los pacientes referían sentirse limitados en su capacidad para moverse y realizar tareas que exigían esfuerzo físico, el 75,5% de los pacientes habían experimentado síntomas de ansiedad y el 61,2% tenía síntomas de depresión (Arias, Bruce, Herrán, Arango, Muñoz & Abella, 2013).

En población Islandesa se utilizó el cuestionario de salud SF- 36 y el Inventario Breve de Dolor con el objetivo de describir el patrón, la gravedad, la ubicación, la extensión y la duración del dolor crónico y su impacto en la calidad de vida del individuo. Los resultados mostraron que el patrón de dolor es un factor importante para la relación entre el dolor crónico y la calidad de vida en las áreas físicas y psicosociales. Esta relación se incrementa cuando el dolor es constante (Jonsdottir, Aspelund, Jonsdottir & Gunnarsdottir, 2014).

Con el objetivo de describir el dolor de manera multidimensional (duración, localización y factores psicosociales) y su relación con la calidad de vida, se realizó un estudio transversal con un total de 225 personas que respondieron el Inventario de Dolor (MPI-S) y el Cuestionario de Salud SF-12, que es una versión breve del SF- 36 (Willman, Petzäll, Östberg, & Hall- Lord, 2013).

Los resultados mostraron que: el 53% de los participantes eran mujeres con una media de edad de 86.2 años y el 47% hombres con una media de edad de 85.4 años, haber experimentado dolor durante un largo período (mediana de 9 años), con mayor duración para las mujeres que para los hombres; reportaron más de una parte del cuerpo con dolor, siendo los pies, las rodillas y las piernas los sitios con mayor incidencia, lo que resultaba en una alta interferencia en sus actividades. La calidad de vida se veía reducida cuando el dolor era significativamente más grave, se sentían más preocupados y tenían menos control sobre su vida (Willman, Petzäll, Östberg, & Hall- Lord, 2013).

En otro estudio, de corte descriptivo transversal con 271 pacientes hospitalizados en Granada España (133 hombres y 138 mujeres; edad M = 56.79), se busco la relación entre intensidad percibida del dolor, estado de ánimo y calidad de vida. Se administró el Perfil de Salud de Nottingham (PSN), la Escala de Ansiedad y Depresión de Goldberg (EADG) y la Escala Verbal Simple (EVS), encontrando decadencia en la evaluación de todas las áreas de calidad de vida, así como en ansiedad y depresión conforme la intensidad del dolor aumenta. Se recomienda que en caso de que el dolor no pueda ser erradicado se realice acompañamiento social y psicológico como herramientas para un mejor manejo de la situación (Molina, Figueroa & Uribe, 2012).

Bibliografía

  • Arias, A. C. A., Bruce, A., Herrán, D., Arango, A. M., Muñoz, K., & Abella, P. (2013). Variables associated with the risk of suicide in patients with chronic pain seen in a hospital outpatient clinic in Bogotá. Colombian Journal of Anesthesiology, 41(4), 267- 273.
  • Jonsdottir,T. M. S., Aspelund, T., Jonsdottir, H. & Gunnarsdottir, J. (2014). The relationship between Chronic Pain pattern, interference with life and health- related Quality of Life in a nation wide community sample. Pain Management Nursing, 15(3), 641- 665.
  • Martin- Ortiz, J.D., Sanchez, P. J. M. & Sierra, J. C. (2005). Evaluación De la calidad de vida en pacientes con cáncer: una revisión. Revista Colombiana de Psicología, 14, 34- 45
  • Molina, L. J. M., Figueroa, R. J. & Uribe, R. A. F. (2012). El dolor y su impacto en la calidad de vida y estado anímico de pacientes hospitalizados. Universitas Psychologica, 12(1), 55- 62.
  • Pain Lizán, T. L. (2009). La calidad de vida relacionada con la salud. Atención primaria, 41(7), 411- 416.
  • Tuesca, M. R. (2005). La calidad de vida, su importancia y cómo medirla. Salud Uninort, 21, 76- 86.
  • Úrzua, M. A. & Caqueo- Urízar, A. (2012). Calidad de vida: Una revisión teórica del concepto. Terapia Psicológica, 30(1), 61- 71.
  • Willman, A., Petzäll, K., Östberg, A. L. & Hall- Lord, M. L. (2013). The psycho social dimension of pain and health-related quality of life in the oldest old. Scandinavian Journal of Caring Sciences, 27(3), 534- 540.

Resumen a cargo de Ana Roldán (Psicología, INCMNSZ).


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