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Journal Club: Formación de recursos humanos en algología.

Los recursos humanos se caracterizan por tener las herramientas necesarias para discriminar qué personas en una organización cuentan con las competencias y actitudes adecuadas para ejecutar de manera correcta acciones, actividades, labores y tareas. En la presente revisión se hablará sobre las competencias y actitudes que los estudiantes de medicina y los profesionales de la salud requieren obtener para una formación adecuada en algología.

La necesidad de formar médicos competentes en el área del dolor

Durante los últimos 30 años, el dolor se ha convertido en una de las zonas más dinámicas de la medicina y un problema de salud pública.De acuerdo con un informe reciente del Instituto de Medicina de Estados Unidos, el dolor afecta aproximadamente a 100 millones de estadounidenses a un costo económico anual en el rango de 560 a 635 mil millones de dólares y está poco tratado global (Dubois & Follett, 2014).

Los analgésicos son los medicamentos más recetados y los analgésicos de venta libre representan el mayor segmento del mercado en Estados Unidos (Murinson et al., 2013).En un estudio se encontró que más del 80% de las diversas universidades de licenciatura privadas, urbanas y rurales, de Estados Unidos y Canadá, no alcanzaron a cubrir los conceptos básicos de medicina de dolor recomendados por el Comité de Educación Médica de Escuelas Médicas Acreditadas (Mezei, Murinson, & Hopkins, 2011).

Fallas en el actual sistema de dolor en clínicas y escuelas

El estado actual de la educación médica es insuficiente para atender las necesidades de los médicos, los pacientes y la sociedad. Varios estudios reportan que las Universidades a nivel licenciatura invierten menos de 10 horas en temas de algología y 1 hora en conocimiento de medicamentos analgésicos a pesar de que estos medicamentos tienen una alta demanda (Murinson et al., 2013).

En un estudio realizado en Inglaterra los investigadores compararon las horas de estudio invertidas en tópicos de dolor en diferentes carreras de las universidades de este país. Encontraron que los fisioterapeutas estudiaron dolor en promedio 37.5 horas, los veterinarios 27.4 horas, los terapeutas ocupacionales 14 horas y los médicos a penas estudiaron 13 horas durante toda su carrera (Briggs, Carr & Whittaker, 2011).

La Junta Americana de Especialidades Médicas (por sus siglas en inglés, ABMS) reconoce una subespecialidad de dolor. Esta subespecialidad parece no ser suficiente para la prestación de atención del dolor ya que la educación de dolor es insuficiente y altamente variable (Dubois & Follett, 2014).

Algunas organizaciones profesionales de dolor múltiple han llevado a la fragmentación del campo y la falta de acuerdo interdisciplinario, lo que resulta en confusión en cuanto a quién habla por la medicina del dolor (Dubois & Follett, 2014).

Las fallas en la educación sobre temas de dolor, no es un mal único de los médicos. En un estudio en el que 320 enfermeras efectuaron una prueba de enfermería sobre dolor oncológico en Arabia Saudita, se encontró que en promedio todas las enfermeras reprobaron la prueba obteniendo un puntaje de 4.51 de 10. Situación delicada considerando que la mayoría de los pacientes oncológicos presentarán dolor (Alqahtani & Jones, 2014).

Avances en Algología y propuestas para mejorar las competencias médicas en el área.

En un estudio se realizó una encuesta a médicos docentes en universidades estadounidenses expertos en dolor y asociados a la Academia Americana de Dolor Medicina (por sus siglas en inglés, AAPM). Los expertos opinaron que las competencias que los estudiantes de licenciatura requieren obtener para aprender lo básico del manejo clínico del dolor son: cuidados compasivos y empatía, habilidades de comunicación, habilidades de prescripción, conocimiento y manejo de opioides, ser capaces de distinguir entre el dolor agudo y crónico, conocer la importancia de un examen y pruebas de diagnóstico para obtener un diagnóstico preciso, conocer las definiciones de adicción, tolerancia, abuso de sustancias y la dependencia para romper el tabú de adicción a opioides (Murinson et al., 2013)

Es necesario que la la ABMS reconozca a la algología como una especialidad médica independiente, ya que proporcionaría una mejor organización y supervisión para beneficio se los proveedores entre los compañeros médicos, pagadores, los organismos reguladores y legislativos, y el público en general. La creación de una tabla conjunta ABMS primaria en medicina del dolor con sus propios programas de residencias y departamentos proporcionaría una mejor formación coordinada, garantizar el mayor grado de competencia de los especialistas en medicina del dolor, y mejorar la calidad de atención del dolor y la seguridad del paciente. (Dubois & Follett, 2014).

En otro estudio en el que se encuestó a médicos expertos en dolor se encontró que los participantes sugirieron que los estudiantes de licenciatura como algo básico deben de tener bases neurofisiológicas del dolor, consciencia de etiología y prevalencia, se tiene que abolir las creencia falsa de que los opioides producen adicción en la mayoría de las personas que los usa, evaluar dolor, aprender sobre analgésicos, aprocimaciones no farmacológicas, aproximación multidimensional y conocer guías de dolor(Briggs, Carr & Whittaker, 2011).

Desde un aspecto ético un estudio sugiere que se sigan ciertos principios en pro al cuidado del paciente: Beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía, estos 4 principios permitirán mejorar la práctica clínica del médico algólogo con su paciente. Seguir los principios ayudaría a que no haya discriminación por raza, género o edad, a que no haya factores personales del médico que puedan dañar o influenciar el tratamiento del paciente, ayudaría a darle al paciente alternativas para tratar su dolor y que se considere su punto de vista para su tratamiento y no violar su voluntad. Los investigadores recuerdan que el tratamiento del dolor requiere de un enfoque multidisciplinario y que también es ético incluir a los profesionales pertinentes para ayudar a las personas a tratar su dolor (Lebovits, 2012).

En un estudio más se encontró que la cantidad de publicaciones en temas de dolor se va triplicando cada año, esta información no se está aprovechando y los investigadores de este estudio proponen un aumento en la cantidad de horas invertidas en clase sobre dolor para alcanzar las competencias para manejo de dolor agudo y crónico de la IASP (Tauben & Loeser, 2013).

Una propuesta más es cambiar el programa de dolor intervencionista, en el que se desarrollen competencias en anestesiología, cuidados paliativos, psiquiatría, neurología y pediatría (McElroy et al., 2014). Incluso en un estudio se invita a los especialistas en estas áreas a desarrollar competencias en manejo intervencionista del dolor, refiriendo de qué manera pueden participar activamente acompañado del médico intervencionista (Huntoon, 2013).

En conclusión, este trabajo muestra la relevancia social de formar médicos y profesionistas competentes en el área de dolor. Se distinguieron las barreras para confrontarlas y las virtudes que han permitido que cada vez sea más grande el interés en este tópico. Es importante reflexionar sobre el papel subvaluado de los temas concernientes al dolor en la currícula de las universidades. Aun más importante es realizar propuestas cada vez más formales para ganar espacio en instituciones y el interés de profesionales de la salud que pueden dedicarse a esta área.

Bibliografía

  • Alqahtani, M., & Jones, K. J. (2014). Quantitative study of oncology nurses' knowledge and attitudes towards pain management in Saudi Arabian hospitals. European Journal of Oncology Nursing, xxx, 1-6
  • Briggs, E.V., Carr E. C., Whittaker M. S. (2011). Survey of undergraduate pain curricula for healthcare professionals in the United Kingdom. European Journal of Pain, 15 (2), 789–795.
  • Dubois, M. Y., & Follett, K. A. (2014). Pain Medicine: The Case for an Independent Medical Specialty and Training Programs. Academic Medicine, 89 (6), 863-868.
  • Huntoon, E. (2013) Education and training of pain medicine in the United State. European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine. 49 (6), 103-106
  • Lebovits, A. (2012) Maintaining Professionalism in Today’s Business Environment: Ethical Challenges for the Pain Medicine Specialist. Pain Medicine, Pain Medicine, 13 (3), 1152–1161.
  • McElroy, K., et al. (2014) Interventional Pain Management Skills Competency in Pain Medicine Fellows A Method for Development and Assessment. American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation, 93 (5) 724-731
  • Mezei, L., Murinson, B.B., & Hopkins J. (2011). Pain Education in North American Medical Schools. The Journal of Pain, 12 (12), 1199-1208.
  • Murinson, B., et al. (2013) Recommendations for a New Curriculum in Pain Medicine for Medical Students: Toward a Career Distinguished by Competence and Compassion, Pain Medicine, 14(4) 345–350.
  • Tauben, D. J., & Loeser, J. D. (2013) Pain Education at the University of Washington School of Medicine. The Journal of Pain, 14 (5), 431-437

Resumen a cargo de Luis Arturo Cruz Martínez (Algología, INCMNSZ).


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