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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión bibliográfica: Definiendo sufrimiento.

El cuidado paliativo integra aspectos psicológicos y espirituales del paciente y ofrece un sistema de apoyo para ayudarlo a vivir tan activamente como sea posible hasta el momento de su muerte. El sufrimiento físico, emocional y psicosocial es común en las personas que enfrentan estados terminales de una enfermedad y por lo tanto, de sus vidas (Davies, 2012), por lo que intentar definir y comprender al sufrimiento resulta relevante para ofrecer un cuidado paliativo integral.

Deall (2011) ofrece las siguientes definiciones de sufrimiento: es un estado de grave malestar asociado con eventos que amenazan la integridad de la persona; es una fase de angustia provocada por la amenaza de pérdida de la seguridad o por la desintegración de la persona. También es una consecuencia a nivel físico y de personalidad. Es una experiencia individual, subjetiva y compleja que implica la asignación de un significado profundamente negativo ante un evento o una amenaza percibida. El sufrimiento tiene los siguientes elementos adicionales: aislamiento, desesperanza, vulnerabilidad y pérdida.

Para Wein (2011) el sufrimiento puede ser entendido o caracterizado como un sentimiento de pérdida, y la pérdida es un cambio en la relación con un objeto o persona amada.

El sufrimiento es una respuesta negativa inducida por el dolor pero también por el miedo, la ansiedad, el estrés, la pérdida de las personas u objetos queridos y otros estados psicológicos. Se produce sufrimiento cuando la persona se siente amenazada en su integridad biológica o psicológica. Es la consecuencia dinámica y cambiante de la interacción, en contextos específicos, entre la percepción de amenaza y la percepción de recursos, modulada por el estado de ánimo. Cuando más amenazadora parezca una situación y cuanto menos control se cree tener sobre ella, mayor será su sufrimiento, por lo que si queremos aliviar el sufrimiento debemos adquirir control sobre la situación en que se encuentra (Bayes, 2009).

El sufrimiento es individual, único e inherente a cada persona y a su vez tiene un carácter global e integrador, en él convergen los factores físicos, psicológicos, espirituales y sociales de la persona. Para evaluar el sufrimiento se debe tomar en cuenta la complejidad, la multidimensionalidad, y la subjetividad de los síntomas y experiencias, por lo que debe considerarse en el contexto clínico las necesidades psicológicas, espirituales y socio-culturales del paciente y la familia, ya que son atendidos simultáneamente. Un conocimiento profundo de la naturaleza del sufrimiento y sus factores asociados es fundamental para aliviar el sufrimiento innecesario (Krikorian, Limonero, & Mate, 2012). El dolor por cáncer puede ser difícil de tratar, especialmente cuando el dolor se complica por profundo sufrimiento. Es de suma importancia tener en cuenta los factores bioquímicos de los pacientes, y también la influencia psicosocial y espiritual/existencial (Mori, Elsayem, Reddy, Bruera & Fadul, 2012).

Un paradigma sobre el sufrimiento es el que lo sitúa en el centro de un pastel en el que sus ingredientes son factores sociales, físicos, espirituales y psicológicos. Cada segmento del pastel interactúa con los otros para generar la experiencia personal del sufrimiento. Cuando al personal médico acude un paciente con queja de dolor, debe ver hacia atrás para distinguir todas las piezas que conforman el pastel: dolor físico, ansiedad existencial, problemas financieros, problemas maritales, sólo así se podrá tener una imagen completa del individuo y de su dolor (Wein,2011).

El sufrimiento puede ser entendido desde una perspectiva social. La cultura, con sus símbolos, elementos compartidos y sus grupos puede brindar soluciones y estilos de afrontamiento ante la pérdida y el sufrimiento (Wein, 2011).

Las enfermedades avanzadas y progresivas traen sufrimiento existencial para los pacientes como una consecuencia inevitable de la enfermedad y su tratamiento. Los médicos necesitan una tipología de angustia existencial para ayudar a su reconocimiento y manejo adecuado. Las principales formas de desafío existencial incluyen: ansiedad ante la muerte, la pérdida y el cambio, la elección con libertad o la pérdida de control, la dignidad del ser, la soledad, la alteración en la calidad de las relaciones, la búsqueda de significado, y el misterio sobre lo que parece imposible de conocer (Kissane, 2012).

Las creencias sobre el sufrimiento que tienen los pacientes se relacionan con sus convicciones religiosas y espirituales. Las personas que no son religiosas encuentran significado a su sufrimiento basados en su experiencia pasada y presente (Deall, 2011). Por lo que el cuidado paliativo debe ser integral e incluir el aspecto espiritual, físico, social y psicológico, por ello la espiritualidad ha sido identificada como una pieza clave en aquellos pacientes que requieren apoyo al final de su vida, porque ha demostrado brindar confort en esta etapa (Ando, Kawamura, Morita, Hirai, Miyashita, Okamoto, y Shimas, 2010).

En resumen, el sufrimiento es un estado, una fase, una consecuencia, una experiencia, un sentimiento, una respuesta, es individual y único y a la vez global e integrador. Y entonces surge la siguiente pregunta: ?Cómo puede disminuir el sufrimiento? Ayudando al paciente a disminuir las vivencias de amenaza, incrementando la percepción de recursos, mejorando el estado de ánimo, disminuyendo la incertidumbre, y aumentando la percepción de control (Bayés, 2009). Una respuesta de adaptación a cada desafío promueve la ecuanimidad, la paz y el cumplimiento de objetivos, manteniendo al mismo tiempo el compromiso con la vida, la creatividad y la alegría (Kissane, 2012).

Bibliografía

  • Ando, M., Kawamura, R., Morita, T., Hirai, K., Miyashita, M, Okamoto, T. y Shimas, Y. (2010). Value of religious care for relief of psycho-existential suffering in Japanese terminally ill cancer patients: the perspective of bereaved family members. Psycho-Oncology, 19: 750-755.
  • Bayés, R. (2009). Sobre la felicidad y el sufrimiento. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría de enlace. 89/90: 70-74.
  • Davies (20012). Suffering-difficult to define, difficult to identify and difficult to relieve. European Journal of Palliative Care. 19(2), 62-65.
  • Deal, B. (2011). Finding meaning in suffering. Holist Nurs Prac; 25(4):205?210
  • Kissane, D. (2012). The Relief of Existential Suffering. Arch Intern Med. 172(19):1501-1505.
  • Krikorian, A.; Limonero, J. & Mate, J. (2012). Suffering and distress at the end-of-life.[Review]. Pscyho-Oncology. 21(8):799-808.
  • Mori, M.; Elsayem, A., Reddy, S., Bruera, E. & Fadul, N. (2012). Unrelieved Pain and Suffering in Patients with Advanced Cancer. American Journal of Hospice& Palliative Medicine, 29(3) 236-240
  • Wein, S. (2011). Impact of Culture on the Expression of Pain and Suffering. J Pediatr Hematol Oncol. 33, Supplemento 2.

Resumen a cargo de Psic. Susana Ruiz Ramírez (Psicología, INCMNSZ).

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