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Pérdida de estilo de vida:
cambios de conducta y de peso después de convertirse en cuidador de un familiar diagnosticado con cáncer de ovario


Beesley VL, Price MA, Webb PM.
Loss of lifestyle: health behavior and weight changes after becoming a caregiver of a family member diagnosed with ovarian cancer.
Support Care Cancer. 2011: 19; 1949-1956.

INTRODUCCION
La prevalencia de riesgos en la salud en cuidadores de pacientes con cáncer es poco conocida. Sin embargo, se cree que pueden descuidar su propia salud cuando enfrentan la función de apoyo que a menudo es desalentadora y genera sobrecarga. Este rol se puede extender por varios años e involucrar un considerable número de horas por semana. Se ha encontrado que los cuidadores reportan altos niveles de distrés, presentan deterioro en la función inmune, gran incidencia en enfermedades coronarias y cuando hay sobrecarga se incrementa la reactividad cardiovascular y la mortalidad comparados con controles que no son cuidadores, por esta razón se les considera como pacientes de segundo orden.
Los cuidadores de mujeres con cáncer de ovario pueden tener un rol muy particular, difícil y prolongado. Muchas mujeres con cáncer de ovario son diagnosticadas en etapas tardías de la enfermedad y típicamente tratadas inicialmente con cirugía y quimioterapia adyuvante. Aproximadamente el 80% presenta recurrencia y recibe múltiples líneas de quimioterapia durante varios años antes de sucumbir a la enfermedad lo que puede ser un determinante para generar cambios negativos en la salud de los cuidadores.

OBJETIVO
Explorar los cambios en las conductas de salud y sus determinantes en cuidadores de mujeres con cáncer de ovario.

METODO

Participantes y reclutamiento
Mujeres con cáncer de ovario invasivo que participaron en un estudio de casos y controles conocido como Australian Ovarian Cancer Study (AOCS) fueron invitadas a participar a un sub-estudio de calidad de vida (AOCS-QoL) y se les pidió que invitaran a su cuidador a participar definiendo como cuidador a alguien que proporciona al paciente apoyo físico o emocional de forma voluntaria. Los cuidadores fueron contactados por separado para enviarles los documentos del estudio. Los participantes y pacientes completaron cuestionarios de calidad de vida a los 2-6 meses durante un periodo de 2 años a partir de 3-55 meses después del diagnóstico. El cuestionario de estilo de vida junto con el cuestionario de calidad de vida del cuidador fueron enviados a finales del 2007 y los datos presentados se refieren a este punto en el tiempo. El estudio fue aprobado por el comité de ética

Variables predictoras evaluadas
- Sociodemográficas: edad, educación, estado civil y relación con el paciente
- Tratamiento de la enfermedad del paciente y síntomas de sobrecarga: Diagnóstico, etapa, y tratamiento actual, datos que se obtuvieron a través del AOCS y del cuestionario QoL de pacientes. Los síntomas de sobrecarga fueron evaluadas por la subescala del Functional Assessment of Cancer Therapy-Ovarian (FACT-O).
- Distrés en cuidador y paciente: Los cuestionarios de calidad de vida evaluaron los componentes de ansiedad y depresión usando el Hospital Anxiety and Depression Scale.
- Impacto del cáncer: se usó el ítem "en relación con el cáncer de ovario ¿cuantos días en el último mes fue incapaz de llevar a cabo sus actividades cotidianas completamente?".
- Otros eventos estresantes: se evaluó con la pregunta "¿ha tenido otros problemas por ejemplo condiciones médicas, eventos vitales estresantes, que le que le hayan afectado?"

Variables primarias evaluadas
Las conductas de salud y la masa corporal de los cuidadores fueron evaluadas con el cuestionario de estilo de vida que incluía:
- Actividad física: se evaluó usando el Active Australia Survey que clasifica a los cuidadores como suficientemente activos, insuficientemente activos o sedentarios.
- Índice de masa corporal: Se evaluó con el autorreporte del cuidador calculando kg/m2 usando las categorías de bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad.
- Dieta: Los encuestados reportaron las porciones de frutas o verduras que normalmente comen por día y se clasificaron en cuanto a si cumplían las recomendaciones australianas
- Tabaquismo: se les pregunto si actualmente fumaban, si habían dejado de fumar y desde cuándo o si habían fumado menos de 100 cigarros en su vida.
- Consumo de alcohol: los ítems eran precedidos por la definición de una bebida estándar de alcohol y se les preguntaba si a) bebieron alcohol en los pasados 12 meses y b) cuantas bebidas estándar toman por lo general cuando beben.
- Cambios de conducta: los cambios se evaluaban si en nivel actual de cada conducta/peso era más que, menos que o similar a antes del diagnóstico del paciente.

RESULTADOS

Participantes
Setecientos noventa y ocho (66%) pacientes y 373 (88%) cuidadores fueron elegidos de acuerdo al AOCS para participar en el estudio de calidad de vida, de los cuidadores 101 completaron el cuestionario de estilo de vida, estos tenían en promedio 58 años, 75% eran hombres, 72% esposos y el 56% tenía universidad. Los pacientes a quienes es cuidaba tenían una edad media de 59 años, diagnosticados en promedio 3.2 años antes, el 72% se encontraba en etapa avanzada y 21% en tratamiento con quimioterapia. El 22% informó imposibilidad para ejercer sus actividades diarias debido a su papel de cuidadores y 22% tenían niveles clínicos de depresión y ansiedad.
Prevalencia de conductas de saluda e índice de masa corporal
Se encontró que 54% de los cuidadores no cumplían con las recomendaciones de alimentación para adultos, el 40% y 80% consumía menos de las porciones recomendadas de fruta y vegetales respectivamente, 37% reporto beber alcohol por encima del nivel recomendado, 71% tenía sobrepeso u obesidad y 10% fumaban actualmente.

Cambios en conductas de salud y peso
El 43% de los cuidadores reportó haber disminuido su actividad física desde que su familiar fue diagnosticado, 35% ganó peso. Más del 80% reportó no presentar cambios en su consumo de frutas y vegetales, 12% reportó aumento en el consumo de alcohol. Del 10% de los que fumaban al 13 participantes reportaron haber aumentado su consumo de tabaco. En general 56% reportó por lo menos 1 de 6 cambios en sus conductas de salud o peso. La mayoría de ellos tenía uno (32%), o dos (16%) cambios negativos y 8% más de 2. También fueron reportados algunos cambios positivos: 14% incrementó su actividad física, 20% perdió peso, 7% incrementó el consumo de frutas y 13% de vegetales, 13% disminuyó su consumo de alcohol y 3 cuidadores dejaron de fumar.
Correlatos de conductas de salud negativas o cambios en índice de masa corporal
Las probabilidades de que los cuidadores reportaran al menos un cambio negativo después del diagnóstico de su familiar fueron mayores en los familiares cuya educación se limitaba a la educación básica en comparación con los familiares con educación superior (OR 3.0, 95%CI 1.1?8.4), o aquellos con ansiedad o depresión (OR 3.4, 95%CI 1.1?10.1), o aquellos cuidadores que no han podido cumplir plenamente sus actividades cotidianas debido a las responsabilidades del cuidado (OR 2.0, 95% CI 0.7?5.4). La probabilidad de informar al menos un cambio negativo aumentó también para los cuidadores de pacientes cuya enfermedad los incapacitaba o limitaba su capacidad para cumplir actividades cotidianas (OR 4.3, 95%CI 1.4?13.2).

DISCUSION
Este es el primer estudio que explora las conductas de salud en cuidadores de pacientes con cáncer después del diagnóstico, y se encontró que una proporción de cuidadores mantiene o mejora sus conductas de salud pero más de la mitad describe cambios negativos después del diagnóstico. Los resultados de este estudio sugieren que se debe poner más atención a la salud de los cuidadores de cáncer, que se pueden ver beneficiados de programas de promoción de salud enfocados a adoptar y mantener estilos de vida saludables. Son necesarios futuros estudios que documenten de forma prospectiva los niveles y la razón de los cambios en cuidadores de cáncer después del diagnóstico de su familiar. Si el programa es requerido este debe ser económico dirigido a grupos de alto riesgo y adaptar la intervención para abordad un amplio rango de conductas poco saludables.

Resumen a cargo de Lic. en Psic. Jessica Mejía-Castrejón (Psicología, INCMNSZ).


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