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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Dolor y ejercicio físico en pacientes geriatricos.

El objetivo principal del manejo del dolor en adultos mayores es maximizar la función y la calidad de vida al minimizar el dolor en la medida de lo posible. A los pacientes adultos mayores se les debe prescribir un tratamiento no farmacológico, por separado o en combinación con un tratamiento farmacológico, para lograr un manejo efectivo del dolor.

Las estrategias de tratamiento del dolor no farmacológico son un componente importante del manejo efectivo del dolor en adultos mayores y pueden usarse solas o en combinación con terapias farmacológicas. Existe una amplia gama de estrategias no farmacológicas dirigidas a la actividad física (ejercicio, modificación de la actividad, etc.), nutrición (vitaminas y suplementos), aplicaciones externas (pomadas, masaje, aplicación de calor o frío, etc.) y relajación/ distracción (respiración, meditación, imágenes, música, etc.).

El ejercicio es una de las estrategias terapéuticas que ayuda a minimizar los efectos perjudiciales sobre el sistema musculoesquelético generados por el envejecimiento y preservando la independencia; promoviendo el control de peso; y mejorar o mantener la calidad de vida, la capacidad funcional y el bienestar emocional. A pesar de su función clínicamente establecida en el control del dolor, los mecanismos por los cuales el ejercicio modula el dolor no se conocen bien. Artículos de revisión recientes indican que en personas sanas hay evidencia de analgesia inducida por el ejercicio a través de la liberación de opioides endógenos.

Ejercicio de Resistencia.

El ejercicio de resistencia implica el uso de una fuerza externa para resistir un movimiento del cuerpo, con el objetivo de aumentar la fuerza muscular y la potencia muscular. Varios estudios han examinado el impacto del ejercicio de resistencia en el dolor y la función, la mayoría enfocada en la fuerza alrededor de la rodilla. El programa de ejercicios de entrenamiento de resistencia fue el método más utilizado, con la progresión del programa incorporada en la mayoría de los estudios al aumentar la resistencia, series, repeticiones y/o duración. Algunos estudios sugieren que el entrenamiento de resistencia constituye una forma segura y eficaz de reducir el dolor y mejorar la función en adultos mayores con dolor.

Ejercicio Aeróbico.

Caminar es la forma más común de ejercicio aeróbico recomendado para pacientes mayores con dolor. Debido a que no hay requisitos de equipo (aparte de los zapatos de apoyo), la mayoría de los adultos mayores con problemas de dolor pueden caminar. Estudios muestran que los programas para caminar pueden beneficiar a los adultos mayores con problemas de dolor. Aunque existen diferencias con respecto al impacto de dichos programas de ejercicio en varias medidas de dolor, la mejora en la función es importante, parece que los programas supervisados y supervisados proporcionan el mayor beneficio. Algunas recomendaciones han sido según las guías ACSM/AGS; programa de ejercicio aeróbico por 5 días o más a la semana de ejercicio moderado o bien 3 días o más a la semana de ejercicio vigoroso, por un tiempo de 30 a 60 minutos de ejercicio de moderado a intenso. El inicio de un programa de ejercicio de una duración menor a 20 minutos puede ser beneficioso para personas sedentarias.

Ejercicio multimodal.

Aquí se incluye múltiples tipos de ejercicio, incluyendo fuerza, acondicionamiento aeróbico y entrenamiento de estiramiento o equilibrio. Existen programas estandarizados disponibles que han reportado resultados para pacientes mayores con dolor, incluida la intervención de 8 semanas de “Fit and Strong” y el curso semanal de autoayuda de artritis de 6 sesiones.

Ejercicio e intervención psicológica.

La terapia cognitiva conductual se basa en la teoría del aprendizaje cognitivo-social y puede utilizarse para aumentar el control de los pacientes sobre sus propios síntomas. La autoeficacia se potencia a través de una variedad de técnicas psicológicas que son de naturaleza psicoeducativa y alientan a los pacientes a adoptar un enfoque de autocontrol para controlar su dolor. Existen estudios que muestran la eficacia potencial de un enfoque combinado para el tratamiento del dolor crónico. Es de destacar que, además de las mejoras en las medidas del dolor, los algunos estudios han informado mejoras significativas en la autoeficacia del dolor.

Ejercicio acuático.

La flotabilidad del ambiente acuático disminuye el impacto en las articulaciones y, por lo tanto, parece ser un ambiente de ejercicio óptimo para las personas que tienen dolor especialmente dado por enfermedades articulares como osteoartrosis. Dentro de esta modalidad se practican ejercicios como; calentamiento, movimientos para aumentar la fuerza, actividades orientadas al equilibrio, movimientos de pasos/caminatas, y un enfriamiento. Sin embargo, en algunos estudios específicamente dirigidos a adultos mayores con dolor crónico enfatizan el riesgo de caída y de la función física. Si bien el uso de ejercicios acuáticos para individuos con condiciones de dolor es en teoría atractivo para esta población, actualmente hay poca evidencia que apoye su uso en el manejo del dolor geriátrico, sin embargo, no deja de ser una opción para aquellos pacientes que deseen mantener o incrementar su nivel de actividad física.

Tai Chi.

El Tai Chi es una forma de ejercicio con raíces en las artes marciales chinas. La práctica del Tai Chi implica moverse a través de una serie de movimientos lentos, suaves y continuos, y comúnmente se ha estudiado por sus efectos sobre el equilibrio y la salud general en adultos mayores. Se ha demostrado que el Tai Chi es un método de ejercicio seguro en adultos mayores y contiene elementos de entrenamiento de equilibrio, fortalecimiento, concentración y alineación postural, lo que le permite apuntar a múltiples sistemas corporales, el entrenamiento del Tai Chi multimodal ha enfatizado la integración mente-cuerpo; los movimientos de flujo lento deben coordinarse con la relajación musculoesquelética, el control de la respiración y la concentración mental en un estado de meditación. Los mecanismos del efecto del Tai Chi en el dolor lumbar no son entendidos completamente. Pueden incluir efectos generales debidos al ejercicio, como mayor flexibilidad y movilidad de las estructuras; mejora de la fuerza muscular y la resistencia; aumento de la resistencia a la tracción de los ligamentos y cápsulas; aumento de la función cardiopulmonar, reducción del estrés, ansiedad y depresión; y cambios en las creencias de salud y locus de control relacionado con la salud.

Bibliografía

  1. Horgas Al. Pain Management in older adults. Nurse Clin North Am. 2017 52 (4):e1-e7.
  2. Laubenstein S, Beissner K. Exercise and movement-bases therapies in geriatric pain managment. Clin Geriatr Med 2016 Nov; 32(4): 737-762.
  3. Jing L, Yeung A., Xiao T. et al. Chen-Style Tai Chi for Individuals (Aged 50 Years Old or Above) with Chronic Non-Specific Low Back Pain: A Randomized Controlled Trial. Int J Environ Res Public Health. 2019 Feb 12;16(3)
  4. Alcade G., Fonseca A., Boscoa T et al. Effect of aquatic physical therapy on pain perception, functional capacity and quality of life in older people with knee osteoarthritis: study protocol for a randomized controlled trial. Trials. 2017 Jul 11;18(1):317

Resumen a cargo de Abril Chávez Chavarría (MPSS - Medicina del Dolor y Paliativa, INCMNSZ).


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