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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión bibliográfica: Prevalencia de enfermedad mental y síntomas de dolor en la población general.

Un trastorno o enfermedad mental (EM) es el resultado de un desequilibrio entre aspectos biológicos y sociales que reflejan una alteración de las funciones cerebrales. Son condiciones médicas que interrumpen el pensamiento de una persona, sentimiento, estado de ánimo, la capacidad de relacionarse con los demás y el funcionamiento diario. A menudo resultan de una disminución de la capacidad para hacer frente a las demandas ordinarias de la vida.

Enfermedades mentales graves como la depresión mayor (TDM), esquizofrenia, trastorno bipolar (TBP), trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trastorno límite de la personalidad, pueden desarrollarse. La buena noticia acerca de la enfermedad mental es que la recuperación es posible por una combinación de tratamientos, y no solo a través de la fuerza de voluntad como muchos piensan.

Aproximadamente un 6%, o 1 de cada 17 estadounidenses viven con una enfermedad mental grave. El Instituto Nacional de Salud Mental, informa que 1 de cada 4 adultos, en una población de 57.7 millones de habitantes en EEUU, experimenta un trastorno de salud mental. La US - Surgeon General, reporta que el 10% de los niños y adolescentes estadounidenses sufre de graves trastornos emocionales y mentales, causando deterioro funcional significativo en el hogar y/o escuela.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) también ha emitido su informe, donde 4 de las 10 principales causas de incapacidad en EEUU y otros países desarrollados son trastornos mentales. Se cree que para el 2020, la principal causa de incapacidad será el enfermo depresivo mayor, sobretodo en mujeres y niños. Todas las edades son susceptibles, pero la enfermedad suele atacar a los individuos en la flor de sus vidas, los jóvenes y los ancianos son los más vulnerables.

Las consecuencias de la EM, sin tratamiento, pueden ser fatales para el individuo y para la sociedad, por ejemplo: incapacidades innecesarias, desempleos, abuso de sustancias, pérdida o falta de vivienda, encarcelamiento inapropiado, suicidio. La EM no tratada puede llegar a generar un gasto de más de 100mil millones de dólares al año en EEUU.

En pacientes con dolor crónico, es frecuente encontrar alteraciones a nivel emocional, los síntomas son de suficiente entidad como para clasificarlos dentro del manual de clasificación de trastornos mentales DSM-IV-TR como enfermedad psiquiátrica. Numerosos estudios han documentado la gran relación entre dolor y psicopatología; la presencia de un trastorno psiquiátrico puede incrementar la intensidad y percepción del dolor. El dolor crónico está asociado a la presencia de episodios depresivos, trastornos de ansiedad, trastornos somatomorfos, trastornos de personalidad y abuso de sustancias.

En una Encuesta Epidemiológica Nacional sobre Alcohol y Condiciones Relacionadas (2001-2002), se encontró la asociación entre el uso de opioides no prescritos con problemas de salud mental, en concreto, con trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y trastornos de la personalidad. Al mismo tiempo también se ha asociado el dolor al uso de opioides no descritos en la población general.

Llámese "población general" al conjunto de población de la muestra, en la que los individuos incluidos no eran a priori seleccionados como población de tratamiento.

La prevalencia combinada de los síntomas de depresión fue de 17%, de ansiedad fue del 16%, de dolor 48%. Esta revisión, encontró evidencia elevada de problemas de salud mental y síntomas de dolor. Combinaron específicamente la prevalencia entre depresión y dolor, encontrando 2 a 3 veces mayor, que la encontrada en población general.

Una revisión descriptiva de los estudios publicados entre 1997 y 2009 examinó comorbilidades con el uso no médico de prescripción de opioides (NMPOU) de venta con receta de analgésicos opioides. La mayoría, pero no todos, de los 39 estudios revisados mostraron una correlación positiva entre NMPOU y los trastornos mentales, especialmente trastornos del estado de ánimo, de ansiedad y de personalidad.

Los problemas de consumo de sustancias en los primeros trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y algunos trastornos de personalidad están relacionados con la cronicidad, por lo que los médicos debemos estar vigilantes ante esta situación. Se podrían incorporar enfoque específicos de terapia para los trastornos duales aventajando sobre el tratamiento habitual.

La literatura ha estado revisando los últimos 12 meses más o menos, en busca de estudios sobre el ?diagnóstico dual? o ?comorbilidad? para poder influir en la práctica clínica, desde la evaluación, formulación e intervención. Los trastornos de la personalidad y el dolor crónico fueron incluidos como productores de problemas de consumo de sustancias.

Se evaluó un grupo heterogéneo de jóvenes entre 16 a 25 años de edad (promedio de 19 años, 64% hombres), en una clínica de alcohol y otras drogas (AOD), con una serie de trastornos por uso de sustancias (cannabis 58%, alcohol 25% y opioides 17%), trastornos mentales y trastornos del humor (ansiedad 51%, estado de ánimo y trastornos de ansiedad combinado 15%). Compararon el cuidado estándar con un trabajador de la AOD y entrevistas motivacionales, con la atención estándar con el trabajador y un sistema integrado motivacional. Ambos grupos recibieron 3 sesiones y adicionalmente 6 sesiones con psicología; a los 6 meses ya se observaban mejoras significativas. Se debe tomar en cuenta la terapia integrada, demostró resultados superiores en la calidad de vida y funcionamiento a los 3 meses.

Otra revisión, señala que el número de pacientes dependientes de opioides mayores de 50 años se incrementa, y la depresión es un problema muy común de discapacidad. Se especula que la terapia de resolución puede ser una intervención adecuada, eficiente, agradable y eficaz.

Una revisión sistemática de investigación antes del 2009, compara la adherencia al tratamiento en una intervención estructurada experimental con el tratamiento habitual entre los pacientes con dolor crónico. Concluyó que la metadona en terapia de mantenimiento, fue eficaz para trastornos duales. La heroína ofreció mejores resultados de tratamiento asistido para personas con o sin enfermedades psiquiátricas. Existe una relación compleja entre el dolor crónico no maligno, trastorno de dolor, opioides prescritos para el dolor y los trastornos del consumo de opioides. Es lo que hace coexistente aumentar el riesgo de uso indebido de opioides, a menudo como una forma de auto-medicación para el alivio psicológico.

Entre los trastornos de personalidad antisocial, límite, narcisista y esquizotípico se asociaron con dependencia persistente del alcohol. Los médicos deben estar atentos a los pensamientos y comportamientos raros como un marcador de peor pronóstico en los problemas de uso de sustancias.

Bibliografía

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Resumen a cargo de Marilú Mariaca (Algología, INCMNSZ).

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