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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Meralgia parestésica.

INTRODUCCIÓN.

La meralgia parestesica (MP) es una mononeuropatía en la que existe un atrapamiento del nervio cutáneo femoral lateral (NCFL) o también conocido como nervio cutáneo lateral del muslo (NCLM). Este término fue descrito por primera vez por Hager en 1885 y finalmente nombrado por Roth en 1895, por lo que también se le conoce como síndrome de Bernhardt-Roth. Clínicamente prevalecen el dolor en el muslo (meralgia) y parestesias como lo indica el nombre de la entidad. (1, 2, 3)

EPIDEMIOLOGÍA.

CARACTERÍSTICAS ANATÓMICAS.

El nervio cutáneo femoral lateral (NCFL) o nervio cutáneo lateral del muslo (NCLM) esta formado por las raíces de L1-L3 o L2-L3, según las variantes anatómicas, y es un nervio puramente sensitivo. Este nervio emerge en el borde lateral del psoas mayor, cruza el musculo iliaco y llega a la espina iliaca anterior superior (EIAS), continua su trayecto por debajo del ligamento inguinal y por encima del músculo sartorio y entra en el muslo donde se divide en una ramas anterior y posterior. Es importante conocer la existencia de variaciones anatómicas de este nervio (en estudios en cadáveres se han encontrado hasta 5 variaciones según varios autores), ya que por este motivo en algunos pacientes se puede presentar una clínica diferente. Lee y colaboradores publicaron un estudio realizado en cadáveres de coreanos, en la revista Muscle Nerve 2017, donde reportan que en aproximadamente el 90% de los casos, el NCFL se encuentra a <2 cm de la punta medial de la EIAS, mientras que en el 76% de los casos, estaba a <1 cm de distancia. (1, 2, 3, 5)



ETIOLOGÍA.

El curso angular del nervio y la falta de amortiguación por tejido adiposo a lo largo del trayecto debajo del ligamento inguinal, representan factores de riesgo que lo hacen susceptible de atrapamiento o compresión. (3)

Grossman y colaboradores clasifican la etiología de la MP de la siguiente manera:

  1. Idiopática:
    1. Mecánica: algunos factores mecánicos pueden comprimir el nervio a lo largo de su trayecto anatómico y se ha relacionado a factores como obesidad, embarazo, prendas ajustadas, compresión externa por cinturones, traumas directos, espasmos musculares, escoliosis, hematoma iliaco, tumores pélvicos o retroperitoneales, estiramiento del nervio por hiperextensión prolongada de la pierna, extensión repetitiva de la articulación de la cadera, reposo o estar sentado por tiempo prolongado y discrepancias en la longitud de las piernas. (1, 3, 5)
    2. Metabólica: los factores como la diabetes mellitus, alcoholismo e intoxicación por plomo. (1)
  2. Iatrogénica: se ha reportado como complicación post quirúrgica luego de reemplazo articular de cadera, reparación de fractura acetabular, cirugía de columna, toma de injerto óseo de cresta iliaca, herniorrafía inguinal, apendicectomía abierta y laparoscópica, abdominoplastia, cesárea y cirugía obstétrica-ginecológica. También se ha descrito en pacientes con analgesia epidural continua. (1, 2)

PRESENTACIÓN CLÍNICA.

Los pacientes pueden quejarse de dolor, hormigueo o entumecimiento, sensación quemante o ardor, parestesias y disestesias en la cara anterolateral del muslo. El dolor puede incluso limitar la función y en ocasiones se puede presentar déficit musculo esquelético. Los pacientes pueden reportar dolor al estar de pie o caminar por periodos prolongados y alivio al sentarse. (1)

PRUEBAS CLÍNICAS.

Clínicamente se conocen varias pruebas para ayudar a confirmar el diagnóstico: (1, 3, 6)

  1. Prueba de compresión pélvica: es una prueba sensible y específica (sensibilidad del 95% y especificidad del 93,3%.) para MP, que ayuda a distinguirla del dolor radicular lumbosacro. Esta prueba se comparó con pruebas neurofisiológicas (estándar de oro) y obtuvo resultados favorables.
  2. Signo de Tinel: reproduce los síntomas del paciente. No hay ensayos clínicos que hayan investigado la capacidad diagnóstica del signo de Tinel para MP o que hayan comparado su capacidad diagnóstica contra las pruebas neurofisiológicas.
  3. Pruebas neurodinámicas: Una prueba positiva sería la reproducción de los síntomas neurológicos del paciente. En la literatura no se ha evaluado su capacidad diagnostica para este síndrome especifico.

ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS.

  1. Neurofisiológicos: (1, 5)
    1. Potenciales evocados: sensibilidad 81.3%
    2. Conducción nerviosa: sensibilidad 65.2%
  2. Imagenológicos: (1,5)
    1. Ultrasonido: este es un método de diagnóstico alternativo, que no solamente confirma el atrapamiento morfológicamente, sino que también puede ayudar a observar una posible causa y proporciona una guía de intervención inmediata en caso necesario. Los hallazgos ecográficos pertinentes serían NCFL hipoecoico e inflamado. El bloqueo diagnóstico se realiza con la aplicación de lidocaína al 1% en el sitio donde el nervio sale de la pelvis en el ligamento inguinal, aproximadamente a 1 cm medial e inferior a la EIAS o en el punto de máximo dolor. La prueba se considera positiva si el paciente tiene un alivio inmediato de los síntomas que dura entre 30 y 40 minutos después de la inyección. (1, 5)
    2. Neurografía por Resonancia Magnética. (1)

MANEJO.

  1. Conservador:
    1. Evitar, eliminar o prevenir agente causal (1)
    2. AINE: ampliamente utilizados para este síndrome. Precaución en los casos de pacientes con riesgo o en falla renal, riesgo o enfermedad cardiovascular, hemorragia gastrointestinal (COX2-selectivos). (1, 7, 8)
    3. Neuromoduladores: antidepresivos tricíclicos, agentes antiarrítmicos y anticonvulsivos. (7)
    4. Capsaicina: si hay disestesias. (7, 8)
    5. Lidocaína tópica: se ha empleado en el dolor neuropático refractario o disestesias. (7, 8)
    6. Terapia física (1)
    7. Acupuntura (1)
    8. Kinesiotaping (1)
  2. Intervencionista:
    1. Radiofrecuencia pulsada (RFP): en un estudio realizado por Lee y colaboradores y publicado en la revista Pain Physician 2016, concluyen que la RFP aplicada al NCFL provee alivio del dolor inmediato y de larga duración de manera significativa (P < 0.001) y sin complicaciones. Y lo recomiendan como medida alternativa cuando el dolor por MP es refractaria al abordaje conservador. (1, 4, 8)
    2. Bloqueo nervioso guiado por ultrasonido: utilizando combinación de lidocaína y corticosteroides o bupivacaina al 0.25% y corticoesteroides (metilprednisolona). (1, 7, 8)
  3. Quirúrgico: este tipo de intervención se utiliza o se recomienda solamente en los casos en los que el abordaje no quirúrgico halla fallado en proporcionar resultados adecuados.
    1. Neurolisis: se refiere a la liberación quirúrgica del nervio. Según estudios se han obtenido resultados favorables hasta 4 años posteriores a la cirugía. Un estudio realizado por Schwaiger y colaboradores concluye que a los pacientes a quienes les practicaron neurolisis reportaron disminución de la NRS de 6.6pts, con una alta satisfacción en el 86% de los casos y satisfacción parcial en el 14%. Con lo anterior sugieren que este sea el procedimiento de elección luego de que los procedimientos no invasivos fallen y antes de la neurectomia. (1, 2, 3)
    2. Neurectomía: se refiere a la resección del nervio. Se han observado resultados favorables, a pesar de la perdida de sensibilidad en la cara anterolateral del muslo, con esta técnica. (1, 2)

Bibliografía

  1. Cheatham S, Kolber M, Salamh. MERALGIA PARESTHETICA: A REVIEW OF THE LITERATURE. IJSPT 2013;8(6):883-893.
  2. Lee S, et al. ANATOMY OF THE LATERAL FEMORAL CUTANEOUS NERVE RELEVANT TO CLINICAL FINDINGS IN MERALGIA PARESTHETICA. Muscle Nerve 2017;55:646–650.
  3. Schwaiger K, et al. Surgical decompression of the lateral femoral cutaneous nerve (LFCN) for Meralgia paresthetica Treatment. Medicine 2018;97:33.
  4. Lee J, et al. Clinical Efficacy of Pulsed Radiofrequency Neuromodulation for Intractable Meralgia Paresthetica. Pain Physician 2016;19:173-179.
  5. Sahin Onat S, Merve Ata A and Özçakaar L. Ultrasound-Guided Diagnosis and Treatment of Meralgia Paresthetica. Pain Physician 2016;19:E667-E669.
  6. Nouraei SA, et al. A novel approach to the diagnosis and management of meralgia paresthetica. Neurosurgery. Apr 2007;60(4):696-700; DOI:10.1227/01.NEU.0000255392.69914.F7
  7. Harney D and Patijn J. Meralgia Paresthetica: Diagnosis and Management Strategies. American Academy of Pain Medicine 2007;8(8):669–677. doi:10.1111/j.1526-4637.2006.00227.x
  8. Patijn J, et al. Meralgia Paresthetica. Pain Practice 2011;11(3):302–308.

Resumen a cargo de Dulce Matzdorf (Medicina del Dolor y Paliativa, INCMNSZ).


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