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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Terapia de Aceptación y Compromiso en el paciente con dolor crónico.

El vivir con un padecimiento crónico incluye no sólo experimentar dolor, sino problemas asociados al mismo, como cambios y complicaciones sensorio-motoras, dificultades psicológicas y sociales, disminución de habilidades, creencias y pensamientos positivos, generando así, una reducción de la calidad de vida de la persona (Mousavi, Kraskian Mujembari, Hassani Abharian & Pashang, 2018).

Las dificultades que trae consigo el dolor crónico han sido motivo de estudio de muchos años, pues sus complicaciones no sólo son a nivel de experiencia subjetiva, sino también macroeconómicamente, por el nivel de deserción laboral que pude causar (hasta el 25% en 15 países Europeos). Los resultados que se han generado, ha permitido que se pueda, hoy en día, brindar a los pacientes diferentes intervenciones biopsicosociales que ayuden al aumento del bienestar general mundial (Hughes, Clark, Colclough, Dale & McMillan, 2017).

Dentro de las contribuciones más importantes, y con gran oportunidad de investigación, están las psicológicas, las cuales cada vez demuestran tener mayor evidencia de su eficacia para la contribución al tratamiento del dolor crónico. Y, aunque se sabe que la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) tiene efectos positivos para este fin, no han sido suficientes ni logran mantenerse en el tiempo, por lo que se han creado diferentes propuestas para poder tener un efecto benéfico mediante un tratamiento psicológico. Uno de los modelos actuales de intervención psicológica que está teniendo buenos resultados para el tratamiento del dolor crónico, es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la cual fomenta la conducta regida por valores (direcciones de vida y principios de bienestar, no principios morales, aunque puede incluirlos) a pesar de la presencia del dolor, teniendo como consecuencia principal el cambio conductual y aumento de la funcionalidad del paciente (Hughes, Clark, Colclough, Dale & McMillan, 2017).

ACT propone la modificación de seis aspectos psicológicos, los cuales en conjunto se conocen como “flexibilidad psicológica”, y son: 1. Aceptación; 2. Defusión cognitiva (reconocer que los pensamientos son sólo eso); 3. Acciones basadas en valores; 4. Contacto con el momento presente; 5. Ser auto-observadores y; 6. Acciones comprometidas (llevar a cabo lo trabajado) (Yu & McCracken, 2016). Seguir el modelo propuesto por ACT ha mostrado tener mejores resultados que un tratamiento usual e incluso ha obtenido efectos mayores que el uso de TCC para el dolor crónico (Hughes, Clark, Colclough, Dale & McMillan, 2017).

Aunque es evidente que falta evidencia, ACT ha mostrado resultados positivos el los pacientes, por ejemplo, se ha mostrado su evidencia en el aumento de la calidad de vida de mujeres con dolor lumbar crónico, siendo la aceptación, seguida de la auto-observación, de los componentes más importantes para logar el cambio conductual y cognitivo. Por otro lado, se ha encontrado que no sólo es la calidad de vida, sino también la duración e intensidad del dolor reportado, ya que las técnicas de ACT buscan la aceptación de la forma de pensar (a diferencia de TCC que busca cambiar el pensamiento) teniendo, por tanto, un impacto en la reducción del distrés psicológico, pensamiento catastrófico y estilos de afrontamiento deficientes (Mousavi, Kraskian Mujembari, Hassani Abharian & Pashang, 2018).

En otros escenarios, se ha encontrado que ACT puede servir para no sólo tratar el dolor crónico, sino también, para prevenirlo, pues en USA se han creado protocolos de intervención breve de ACT y se compraron contra tratamiento usual de cirugías óseas de cadera. Lo que se encontró fue que darle un tratamiento breve de ACT a las personas, días antes de la cirugía, no sólo reduce el dolor reportado, también lo hace disminuyendo el consumo de opioides y también el tiempo de recuperación (Dindo et al., 2018). Estos resultados demuestran dos cosas: 1. Una intervención temprana podría beneficiar a los pacientes con riesgo de padecer dolor crónico y; 2. Es necesario hacer investigación antes de que se presente el fenómeno, de tal manera, que se encuentren posibilidades de intervención mas eficaces que las actuales.

Por otro lado, ACT también ha mostrado resultados positivos en cuanto al tratamiento del dolor crónico de pacientes mayores de 60 años, dando efectos de medianos a grandes en el aumento de la flexibilidad psicológica y la funcionalidad de la persona. Algunas de las correlaciones que se han encontrado en cuanto al uso de ACT en dolor crónico son, por ejemplo, hacer modificaciones en las acciones comprometidas y en la aceptación, pueden generar modificaciones positivas en los pensamientos durante el tratamiento del dolor; o poder mejorar la aceptación general, permite ser un factor de protección para el desarrollo de un trastorno depresivo. A pesar de lo interesantes que son las relaciones, se destaca la importancia de la falta de evidencia cuando se vayan a realizar conclusiones sobre el impacto de este método de intervención (Scott, Daly, Yu & McCracken, 2016).

En conclusión, aunque existen diversas formas de tratar psicológicamente a un paciente con dolor crónico, la decisión debe tomarse con base en los tratamientos que actualmente han mostrado eficacia, seguridad y ética para el paciente. ACT ha mostrado ser una opción que cumple con dichos criterios, mostrando su eficacia en la prevención, tratamiento, reducción y aceptación del dolor crónico, así como en el aumento de la calidad de vida y funcionalidad de las personas que cuentan con acceso a ella. Sin embargo, dichas conclusiones, aunque ciertas, aun necesitan seguir comprobándose, y en su caso mejorándose, siempre buscando el aumento de la salud general de la persona que vive con dolor crónico.

Bibliografía

  1. Dindo, L., Zimmerman, M., Hadlandsmyth, K., StMarie, B., Embree, J., & Marchman, J. et al. (2018). Acceptance and Commitment Therapy for Prevention of Chronic Post-surgical Pain and Opioid Use in At-Risk Veterans: A Pilot Randomized Controlled Study. The Journal Of Pain. doi: 10.1016/j.jpain.2018.04.016
  2. Hughes, L., Clark, J., Colclough, J., Dale, E., & McMillan, D. (2017). Acceptance and Commitment Therapy (ACT) for Chronic Pain. The Clinical Journal Of Pain, 33(6), 552-568. doi: 10.1097/ajp.0000000000000425
  3. Mousavi, S., Kraskian Mujembari, A., Hassani Abharian, P., & Pashang, S. (2018). Effectiveness of Acceptance and Commitment-Based Therapy (ACT Rehab) on Quality of Life, Severity and Duration of Pain; in Women With Chronic Low Back Pain. Iranian Rehabilitation Journal, 16(1), 103-110. doi: 10.29252/nrip.irj.16.1.103
  4. Scott, W., Daly, A., Yu, L., & McCracken, L. (2016). Treatment of Chronic Pain for Adults 65 and Over: Analyses of Outcomes and Changes in Psychological Flexibility Following Interdisciplinary Acceptance and Commitment Therapy (ACT). Pain Medicine, pnw073. doi: 10.1093/pm/pnw073
  5. Yu, L., & McCracken, L. (2016). Model and Processes of Acceptance and Commitment Therapy (ACT) for Chronic Pain Including a Closer Look at the Self. Current Pain And Headache Reports, 20(2). doi: 10.1007/s11916-016-0541-4

Resumen a cargo de Valencia Flores Yosemit (Psicología, INCMNSZ).


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