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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Intervenciones basadas en Mindfulness para dolor crónico.

La Organización Mundial de la Salud reporta que por año, 1 de cada 10 adultos es diagnosticado con dolor crónico, lo que supone una carga enorme para el individuo en particular y para la sociedad (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018). El dolor interfiere en las actividades rutinarias del individuo, disminuyendo su funcionalidad y afectando de manera negativa el estado de ánimo, el sueño y las relaciones con el otro. Además de perjudicar la calidad de vida, tiene un impacto económico directo en los sistemas de salud e indirecto en la disminución de la productividad laboral (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018; Zhou, J., Peng, P & Xie, X., 2018). Por otro lado, el género es un factor que tiene una correlación estadísticamente significativa con la prevalencia del dolor, dicha aseveración predispone a las mujeres al dolor en donde subyacen mecanismos biológicos (hormonales y psicológicos) que podrían explicar dicho fenómeno. Otro factor es la educación, a menor educación mayor predisposición al dolor (Zhou, J., Peng, P & Xie, X., 2018).

El tratamiento farmacológico para el dolor crónico es eficiente, pero de igual forma, los tratamientos no farmacológicos como las intervenciones basadas en la atención plena, la terapia cognitiva conductual, la terapia de aceptación y compromiso y la hipnosis han demostrado que pueden disminuir la percepción del dolor y aumentar la funcionalidad del individuo. Específicamente, mindfulness es una técnica eficaz que se ha traducido como “atención plena”, es la conciencia que surge al momento presente a través de la atención deliberada y sin prejuicios (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018). Se conceptualiza como una construcción multifacética; observar, describir, actuar con conciencia sin juzgar y sin reacciones, las últimas dos, están fuertemente relacionadas con la aceptación (Veehof, M. M., Trompetter, H. R., Bohlmeijer, E. T. & Schreurs, K. M. G., 2016).

Un componente esencial de mindfulness es la exploración corporal, que implica enfocar la atención en el momento presente a través de observar la respiración y las sensaciones corporales, tomando conciencia y aceptando sin juicios los pensamientos y sentimientos experimentados en ese momento. Con frecuencia es utilizado para dar entrada a la meditación (Zhou, J., Peng, P & Xie, X., 2018). La conciencia corporal se ha descrito como un requisito previo para mindfulness (Cramer, H., Lauche, R., Daubenmier, J., Mehling, W., Büssing, A., Saha, F.J.,...Shields, S.A. 2018). El entrenamiento en mindfulness para el contexto del dolor crónico, requiere de un esfuerzo deliberado en el que se inhiban las reacciones aprendidas y se desarrolle una mayor objetividad, con una menor dependencia a las representaciones mentales y con aceptación y desapego con cada experiencia (ecuanimidad), no identificarse con las sensaciones de dolor que como resultado reducirá el procesamiento autorreferencial. Los pacientes aprenden a tomar el dolor de manera impersonal, opuesto a lo que sucede comúnmente; un excesivo procesamiento autorreferencial y emocional que lleva a la sensibilización central y la cronificación del dolor (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017).

Estudios previos, han sugerido que la atención a las sensaciones corporales se ha asociado con estilos inadaptados en pacientes con dolor crónico. Sin embargo, el tipo de enfoque atencional y el tipo de respuesta a las sensaciones corporales, van a influir en el grado de dolor percibido. Aquellas intervenciones que aumentan la conciencia corporal pueden aliviar la intensidad del dolor, asociado con disminuciones en la catastrofización (Cramer et al., 2018; Turner, J., Anderson, M., Balderson, B., Cook, A., Sherman, K. & Cherkin, D., 2017). Por lo que, el grado en que las personas mantienen una actitud abierta y cooperadora a las sensaciones corporales está asociada con mejores resultados en el dolor (Cramer et al., 2018).

El objetivo de las intervenciones basadas en mindfulness para el dolor crónico, es reducir el dolor, aumentar la funcionalidad y así mejorar la calidad de vida. Suelen ser diversas y tienen un objetivo clave; en la meditación se instruye al individuo a enfocarse en el momento presente, en la reducción del estrés se practica tener una actitud sin prejuicios hacia todas las experiencias mientras que en la Terapia Cognitiva basada en mindfulness se aprende a responder con destreza a los pensamientos y estados de ánimo negativos. Para la Terapia de Aceptación y Compromiso basada en mindfulness se enseña a superar los sentimientos y pensamientos negativos a través de la aceptación de las dificultades y tomando la iniciativa para mejorar los resultados (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018). Se ha demostrado que todas éstas técnicas al ser comparables con TCC han sido eficaces para tratar el dolor lumbar crónico, la migraña y el dolor musculoesquelético, a través de aliviar el dolor, mejorando el funcionamiento y disminuyendo la interrupción en las actividades de la vida diaria. Además de ayudar a moderar condiciones comórbidas como la depresión y la ansiedad (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018).

Las intervenciones basadas en mindfulness se enfocan en el entrenamiento formal e informal de meditación sistemática, educación al paciente, ejercicios de yoga, diálogo individual y grupal, exhortando a los pacientes a modificar la forma en cómo se relacionan con el dolor. Esto sucede al suprimir los juicios que tienen hacia sus pensamientos que acompañan la percepción del dolor. (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018). El grado en que los pacientes permiten que las sensaciones de dolor interfieran con su vida, será el resultado de sus discapacidades. El aceptar las sensaciones de dolor, en lugar de suprimirlas, dará como resultado una disminución de la interferencia del dolor (Veehof, M. M., Trompetter, H. R., Bohlmeijer, E. T. & Schreurs, K. M. G., 2016).

El modelo de evitación de miedo, sugiere que la evitación de actividades, pensamientos negativos y malestar, podrían incrementar la angustia e hipervigilancia del dolor (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017). Intentar controlar y reducir el dolor por completo, son metas poco realistas, los tratamientos deben estar dirigidos a mejorar la funcionalidad del paciente, por lo que la interferencia del dolor es un indicador claro del objetivo de las intervenciones de mindfulness. Sin embargo, se puede tener cierto impacto en la intensidad del dolor, debido a que se ha demostrado que las habilidades de atención, influyen en los mecanismos cerebrales que podrían alterar la experiencia del dolor (Veehof et al., 2016). Un modelo reciente de dolor crónico de Baliko y Apkarian (2015), proponen que el sistema límbico es un predictor y un amplificador del dolor crónico, es relevante ya que si se aprende el dolor crónico, puede desaprenderse, por lo que el uso de estrategias de aceptación y mindfulness mejora el funcionamiento al disminuir la perturbación atencional y emocional en pacientes con dolor crónico (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017).

Veehof et al., (2016) proponen que las intervenciones basadas en la atención plena, son moderadamente efectivas sobre todo con resultados favorables a largo plazo pero con un límite en el progreso y la mejora del tratamiento. Para mejorar los efectos de las intervenciones se debe garantizar que se cumplan según lo planeado. El tiempo y espacio de aplicación deben planearse con detenimiento, con base en la teoría y las características de intervención. Además, las investigaciones aluden que la práctica de mindfulness tiene un efecto de desacondicionamiento sobre las respuestas aprendidas (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017).

En un estudio de Turner et al., (2017) se demostró en las primeras 8 semanas que la catastrofización tuvo una disminución con la intervención de reducción del estrés basada en mindfulness más que con TCC, sin embargo, a las 52 semanas no hubo diferencias significativas entre las dos intervenciones. Para la sensación de autoeficacia, ambas intervenciones tuvieron beneficios a corto plazo, la autoeficacia está asociada con mejoras en la intensidad del dolor. Dichos tratamientos pueden ayudar a los pacientes a disminuir sus reacciones negativas frente al dolor y ver los pensamientos como procesos mentales en lugar de representaciones precisas de la realidad, que tienen como resultado aminorar la angustia emocional y evitar realizar actividades. Igualmente, podrían ayudar a pasar de la catastrofización y evitación de actividades, a la participación activa y a la disminución de los pensamientos negativos y afectivos al dolor. Otros estudios, concluyen que las intervenciones que tienen mayor probabilidad de beneficiar a los pacientes con dolor crónico son la Terapia Cognitivo Conductual y Mindfulness (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017).

Otra intervención es el MIET (por sus siglas en inglés), técnica de desensibilización interoceptiva, comúnmente utilizada para regular las emociones, es una intervención basada en mindfulness de segunda generación. Dicha técnica consiste en enfocar la atención interoceptiva imparcial a la sensación corporal más intensa que emerge en el momento presente mientras el paciente evita la reacción aprendida. Esto disminuye la angustia y aumenta la capacidad de afrontamiento al dolor. Su efecto favorable, dependerá de la capacidad de los participantes para sentir el dolor de manera ecuánime. La ecuanimidad mencionada anteriormente, se define como un estado mental imparcial hacia todas las experiencias u objetos, independientemente de su valencia afectiva que requiere la inhibición de las respuestas aprendidas al dolor. El uso de MIET, implica al paciente en una parte activa del tratamiento, internaliza el locus de control interno aumentando el sentido de autoeficacia (Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A., 2017).

Finalmente, una limitación de estas intervenciones puede ser un aumento temporal del dolor debido a una mayor atención a las sensaciones del cuerpo, dicha estrategias atencionales podrían aumentar el riesgo de dolor crónico por lo que no todos los pacientes son susceptibles de someterse a una intervención basada en mindfulness completa y mantener la práctica diaria requerida. Tales intervenciones funcionan mejor con un tratamiento integral, reduciendo el consumo de medicamentos y la interferencia del dolor (Cramer et al., 2018; Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018; Zhou, J., Peng, P & Xie, X., 2018). Se necesitan investigaciones que ayudan a identificar las características de los pacientes asociadas con la respuesta a diferentes intervenciones psicosociales para el dolor crónico (Turner et al., 2017) que contribuyan al tratamiento individualizado. Mindfulness reduce la intensidad del dolor, el afecto negativo, la catastrofización, el miedo, la hipervigilancia, la discapacidad, produciendo un sensación de bienestar general en el paciente (Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D., 2018)

Bibliografía

  1. Cayoun, B., Simmons, A. & Shires, A. (2017). Immediate and lasting chronic pain reduction following a brief sel-implemented mindfulness-based interoceptive exposure task: a pilot study. Springer, 1-13. doi: 10.1007/s12671-017-0823-x
  2. Cramer, H., Lauche, R., Daubenmier, J., Mehling, W., Büssing, A., Saha, F.J Shields, S.A. (2018). Being aware of the painful body: Validation of the German Body Awareness Questionnaire and Body Responsiveness Questionnaire in patients with chronic pain. PLOS ONE, 13 (2), doi: 10.1371/journal.pone.0193000
  3. Hassan, M., Ahsan, A. & Sudak, D. (2018). Mindfulness-based Interventions for Chronic Pain: Evidence and Applications. Asian Journal of Psychiatry, 32, 79-83. https://doi.org/10.1016/j.ajp.2017.11.025
  4. Turner, J., Anderson, M., Balderson, B., Cook, A., Sherman, K. & Cherkin, D. (2017). Mindfulness-based stress reduction and cognitive-behavioral therapy for chronic low back pain: similar effects on mindfulness, catastrophizing, self-efficacy, and acceptance in a randomized controlled trial. Pain, 157 (11), 2434-2444. doi: 0.1097/j.pain.0000000000000635
  5. Veehof, M. M., Trompetter, H. R, Bohlmeijer, E. T. & Schreurs, K. M. G. (2016). Acceptance-and mindfulness-based interventions for the treatment of chronic pain: a meta-analytic review. Cognitive Behaviour Therapy, 45 (1), 5-31. doi:10.1080/16506073.2015.1098724
  6. Zhou, J., Peng, P & Xie, X. (2018). Prevalence of pain and effects of a brief mindfulness-based intervention on chinese community-dwelling older adults with chronic pain. Journal of Community Health Nursing, 35 (1), 19-27. doi:10.1080/07370016.2018.1404831

Resumen a cargo de Xiadani Rodea (Psicología, INCMNSZ).


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