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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Mindfulness y Dolor Crónico.

Mindfulness ha sido traducida al español como “atención plena” ó “plena conciencia”; y ésta se define como la capacidad y/o la práctica de mantener un estado de conciencia sin prejuicios de los propios pensamientos, emociones o experiencias de momento a momento[3]. En los últimos años se ha convertido en una técnica de automanejo cada vez más popular para tratar muchas enfermedades y trastornos crónicos como dolor, ansiedad y depresión[1].

La historia del mindfulness data de más de 2500 años y se origina de una tradición contemplativa budista[1] que, como definición operativa comprende la atención regulada y sostenida a la calidad y el carácter momento a momento de los eventos sensoriales, emocionales y cognitivos; reconocimiento de tales eventos como momentáneos, fugaces y cambiantes y; la consiguiente falta de evaluación emocional o cognitiva y/o reacciones a estos eventos[8]. Recientemente se ha caracterizado como una construcción multidimensional de cinco distintas facetas que son: observar, describir, actuar con conciencia, no juzgar y no reaccionar[3].

A las prácticas de mindfulness aplicadas para tratar alguna condición se les denominan intervenciones basadas en mindfulness (MBI por sus siglas en inglés) originalmente fueron formuladas por Jon Kabat-Zinn en 1979, las cuales consisten en un entrenamiento de meditación sistemática, educación del paciente, ejercicios de yoga, diálogo individual y grupal, entre otras; que desde entonces se han empleado para el tratamiento de diversas afecciones de dolor crónico, incluido lumbalgia, migraña, dolor de cabeza y el dolor musculoesquelético[5]. El objetivo de las intervenciones basadas en la atención plena no es alterar la experiencia per se, sino cambiar la forma en que los individuos responden a la experiencia[1] y, de esta forma reducir la intensidad del dolor, aumentar la funcionalidad y mejorar calidad de vida. A menudo, no es posible eliminar completamente el dolor, pero el paciente aprenderá habilidades para vivir una vida productiva incluso en presencia de incomodidad o discapacidad. Por esto las MBI pueden funcionar como tratamiento independiente o complementario a terapias farmacológicas y no farmacológicas[5].

Algunas de las intervenciones basadas en mindfulness (MBIs):

El método más frecuentemente citado de entrenamiento de atención plena es MBSR[1]. Se alienta a los pacientes a cambiar la forma en que se relacionan con el dolor suspendiendo el juicio hacia los pensamientos que acompañan la percepción del dolor. Esto desvincula teóricamente la dimensión sensorial del dolor del componente afectivo, que resulta en una atenuación de la experiencia del sufrimiento a través de una reevaluación cognitiva.

Mecanismos implicados en alivio de dolor y Mindfulness

Como sabemos, el dolor es una experiencia multidimensional con componentes sensoriales, afectivos y cognitivos. Por esto, el cambio en la intensidad del dolor no implica necesariamente un cambio en la experiencia general del dolor. Se han propuesto varios posibles factores de mediación para explicar los efectos de la atención plena sobre el dolor, incluida la aceptación y la autorregulación[7].



También se han estudiado sus efectos a nivel de sistema nervioso, encontrando correlación con una mayor actividad en la ínsula anterior derecha durante la meditación, esta área vincula las áreas de procesamiento somatosensorial con regiones cerebrales como la corteza pre frontal, la amígdala y la el PFC, la amígdala y la corteza cingular anterior. Así mismo grandes reducciones en la actividad del tálamo durante la meditación se correlaciona con la disminución en intensidad del dolor[8].

Aplicaciones terapéuticas de mindfulness en dolor

De acuerdo a las últimas revisiones sistemáticas se han encontrado efectos positivos de evidencia moderada en su aplicación como terapia independiente o en conjunto con la terapia farmacológica, principalmente en los siguientes condiciones donde hubo mejoría significativa en los síntomas, adherencia a tratamiento y los beneficios fueron comparables con otras opciones de tratamiento estándar como la terapia cognitivo conductual:

Conclusiones

Mindfulness y las MBI han demostrado tener un efecto positivo en el tratamiento de varios trastornos que condicionan dolor crónico. Las ventajas excluyen riesgo de abuso, y mejoran adherencia al tratamiento farmacológico, mejores resultados de tratamiento, mejora funcionalidad y disminuye la interrupción de las actividades de la vida diaria. Así mismo funciona para reducir componentes emocionales del dolor, afecto negativo, catastrofización del dolor, miedo relacionado con el dolor lo que al final contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente. A pesar de sus limitaciones y falta de investigación acerca de los modelos de atención plena, la evidencia va encaminada a ser suficiente para ser integrado dentro del plan integral de manejo de dolor crónico.

Bibliografía

  1. Bawa, F., Mercer, S., Atherton, R., Clague, F., Keen, A., Scott, N., & Bond, C. (2015). Does mindfulness improve outcomes in patients with chronic pain? Systematic review and meta-analysis. British Journal Of General Practice, 65(635), e387-e400. http://dx.doi.org/10.3399/bjgp15x685297
  2. Curtin, K., & Norris, D. (2017). The relationship between chronic musculoskeletal pain, anxiety and mindfulness: Adjustments to the Fear-Avoidance Model of Chronic Pain. Scandinavian Journal Of Pain, 17, 156-166. http://dx.doi.org/10.1016/j.sjpain.2017.08.006
  3. Lee, A., Harvey, W., Price, L., Morgan, L., Morgan, N., & Wang, C. (2017). Mindfulness is associated with psychological health and moderates pain in knee osteoarthritis. Osteoarthritis And Cartilage, 25(6), 824-831. http://dx.doi.org/10.1016/j.joca.2016.06.017
  4. Majeed, M., Ali, A., & Sudak, D. (2018). Mindfulness-based interventions for chronic pain: Evidence and applications. Asian Journal Of Psychiatry, 32, 79-83. http://dx.doi.org/10.1037/a0035623
  5. McCracken, L., & Vowles, K. (2014). Acceptance and commitment therapy and mindfulness for chronic pain: Model, process, and progress. American Psychologist, 69(2), 178-187. http://dx.doi.org/10.1037/a0035623
  6. Reiner, K., Tibi, L., & Lipsitz, J. (2013). Do Mindfulness-Based Interventions Reduce Pain Intensity? A Critical Review of the Literature. Pain Medicine, 14(2), 230-242. http://dx.doi.org/10.1111/pme.12006
  7. Zeidan, F., Grant, J., Brown, C., McHaffie, J., & Coghill, R. (2012). Mindfulness meditation-related pain relief: Evidence for unique brain mechanisms in the regulation of pain. Neuroscience Letters, 520(2), 165-173. http://dx.doi.org/10.1016/j.neulet.2012.03.082

Resumen a cargo de Mildred E. Medina Palma (MPSS, INCMNSZ).


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