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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Angustia espiritual y cuidado espiritual en insuficiencia cardíaca avanzada.

Selma et al., 2017 definieron la espiritualidad como: “un aspecto dinámico e intrínseco de la humanidad a través de la cual las personas buscan significado, propósito, trascendencia, y experimentan relación con uno mismo, familia, comunidad, sociedad, naturaleza y lo significativo o sagrado.” Existen estudios que concluyen el interés que tienen los pacientes en hablar con su médico sobre cuestiones espirituales, debido a que decisiones tan importantes como la colocación de una yeyunostomía, la indicación de no alimentar, de no resucitar ni hacer esfuerzos extra con frecuencia se ven influenciadas por creencias religiosas o espirituales (Gillilan, Qawi, Weymiller & Puchalski, 2017).

La angustia espiritual se expresa como el sufrimiento relacionado con todo lo que engloba la espiritualidad, incluyendo componentes existenciales como falta de sentido de vida, desesperanza y preocupaciones religiosas prevaleciendo en pacientes con enfermedad avanzada y se ve asociada con una mala calidad de vida, frustración, con que el paciente solicite suicidio asistido e insatisfacción en los servicios de salud. Realmente muy pocos pacientes reciben cuidado espiritual (contrario a lo que desean) y perciben que existe una negligencia por parte del personal de salud para explorar las necesidades del cuidado espiritual (Selma et al., 2017). Cuando las necesidades espirituales no son satisfechas pueden llevar a una angustia multidimensional (física, psicológica y espiritual) que produce un mayor uso de los servicios de salud con visitas frecuentes al médico (Kimani, Murray & Grant, 2016).

La angustia resulta ser prominente cuando no hay suficiente información sobre su enfermedad, sobre todo en el momento del diagnóstico, en periodos de deterioro agudo y en los últimos días de vida del paciente. Otro factor importante para hacerle frente a la enfermedad ha sido la edad, entre más jóvenes resulta ser más difícil experimentar una mayor angustia espiritual (Kimani et al., 2016). La mala comunicación paciente-médico y la falta de comprensión de su enfermedad por parte de los encargados del área de la salud podrían agravar el sufrimiento de estos pacientes, por lo que una buena comunicación puede aliviar las preocupaciones del paciente y la de sus familiares/cuidadores (Kimani et al., 2016; Leeming, Murray & Kendall, 2014).

Los pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada viven con miedo, las preocupaciones espirituales surgen a partir de la pérdida de significado y propósito en la vida, así como un sentido de incertidumbre por lo que sucederá en el futuro. En su constante deseo por encontrar este significado, confían en su espiritualidad para dar sentido a lo que están viviendo y experimentando y de alguna manera poder recuperar la esperanza, así que se requieren de más estrategias para abordar las diferentes necesidades de los pacientes. (Chan, Yu, Leung, Chan & Hui, 2016; Kimani et al., 2016).

Los pacientes suelen relacionar la enfermedad con sus creencias y esto puede tener efectos contraproducentes, como sentir mayor culpa por su pasado, por su historia de vida, por lo que han dejado de hacer o bien, tomar una dirección positiva que les ayude a sobrellevar la enfermedad. Sin embargo, a pesar de la bidireccional tanto pacientes como familiares coinciden en que la atención espiritual es esencial para el cuidado integral de la salud y sobre todo cuando se acerca el final de la vida, enfatizando que ésta atención debe ser individualizada (Selma et al., 2017). Cuando la espiritualidad se dirige hacia lo positivo se asocia con mejores resultados en la salud como; mejora en la sintomatología depresiva, mejor adherencia al tratamiento, mejor calidad de vida (Gillilan et al., 2017; Kimani et al., 2016; Leeming et al., 2014). Por el contrario, cuando la espiritualidad tiene un enfrentamiento negativo como el sentirse castigado por Dios, predice un aumento en la mortalidad (Gillilan et al., 2017).

Además de lo doloroso y angustiante que puede ser su enfermedad, existen otros componentes que pueden exacerbar su malestar emocional, como la angustia sobre su propia imagen, la ansiedad que experimentan debido a su declive físico y social; dejan de realizar actividades que hacían con anterioridad, dejan de trabajar, dependen de otros produciendo cambios en la dinámica familiar que les producen sentimientos de pérdida de identidad, su estado emocional fluctúa con el estado físico en el que se encuentran debido a que el deterioro de la salud causa incertidumbre respecto al futuro y a la muerte. No obstante, sus recursos personales pueden estar basados en sus creencias y prácticas espirituales, así como orar y asistir a la iglesia o comunidades religiosas, aunque el apoyo espiritual no es importante para todos los pacientes (Kimani et al., 2016; Leeming et al., 2014).

En los últimos años se ha hecho la recomendación de que los pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada se integren a cuidados paliativos debido a que es una enfermedad limitante, que comparte una carga de síntomas físicos y psicológicos en pacientes con cáncer como dolor severo, angustia y mala calidad de vida por lo que se cree que los cuidados paliativos serían beneficiosos para estos pacientes. Aunque la trayectoria de la insuficiencia cardíaca avanzada es relativamente más larga, se tiende a vivir con episodios de exacerbaciones y remisiones, además la edad promedio de estos pacientes suele ser más avanzada por lo que pueden existir mayores complicaciones (Chan et al., 2016; Gillilan et al., 2017).

Se ha propuesto un enfoque más holístico para tratar a esta población, que les ayude a expresar su preocupación, angustia, ansiedad y así, puedan encontrar el significado que buscan respecto a lo que están viviendo y de esa forma ofrecer un apoyo y cuidado más integral para mejorar su calidad de vida. (Kimani et al., 2016). Es de responsabilidad ética que todos los miembros involucrados en atender y tratar al paciente intenten aliviar el sufrimiento tanto físico como psicosocial-espiritual, el trabajo es multidisciplinar e incluir un experto como un capellán dentro del equipo podría tener efectos benéficos como la resolución de conflictos y el perdón, y así poder tomar decisiones en conjunto debido a que el seguimiento de la angustia espiritual es importante tanto para el paciente como para los familiares (Gillilan et al., 2017).

Para poder abordar problemas espirituales con los pacientes, una herramienta útil podría ser la FICA Spiritual History Tool que ha sido validada en varios entornos clínicos, los médicos no necesitan ser expertos en espiritualidad para poder ayudar al paciente, con una buena evaluación se podrán conocer las creencias del paciente y cómo le da significado a su vida y cómo lo asocia con su enfermedad. La expectativo no es que lo haga como un experto, pero se podría capacitar al personal de salud debido a que los pacientes muestran una preferencia hacia los médicos y enfermeras para tratar la espiritualidad por la relación que mantienen y el papel que tienen en el tratamiento (Gillilan et al., 2017).

Finalmente, no todos los pacientes requieren apoyo espiritual, sin embargo, es conveniente hacer un interrogatorio sobre sus intereses y conocer las necesidades de cada uno de los pacientes respecto a la espiritualidad, es importante escucharlos y estar presentes, ofreciendo una presencia compasiva y un espacio para que puedan compartir su sufrimiento, ya que el bienestar espiritual es un factor importante que interactúa en la experiencia de la enfermedad. Además los pacientes perciben que tener una atención espiritual significativa se relaciona con la apertura, el respeto, la falta de juicio, empatía, honestidad, amabilidad que resultan importantes al lidiar con su enfermedad (Gillilan et al., 2017).

Lo importante es abordar la espiritualidad, respetando y entendiendo siempre la fe, las creencias y las costumbres de cada paciente, su contexto, su cultura y sus deseos, ya que debido a estos factores, se tomarán decisiones respecto a su enfermedad.

Bibliografía

  1. Chan, H., Yu, D. Leung, D., Chan, A. & Hui, E. (2016) Quality of life and palliative care needs of elderly patients with advanced heart failure. Journal of Geriatric Cardiology, 13 (5), 420-424. doi:10.11909/j.issn.1671-5411.2016.05.016
  2. Gillilan, R., Qawi, S., Weymiller. & Puchalski, C. (2017) Spiritual distress and spiritual care in advanced heart failure. Heart Failure Reviews, 22 (5), 581-591. doi: 10.1007/s10741-017-9635-2
  3. Kimani, K., Murray, S. & Grant, L. (2016) Spiritual issues of people living and dying with advanced heart failure in Kenya: a qualitative serial interview study. BMJ Global Health, 18(3). doi:10.1136/bmjgh-2016-000077
  4. Leeming, A., Murray, S. & Kendall, M. (2014) The impact of advanced heart failure on social, psychological and existential aspects and personhood. European Journal of Cardiovascular Nursing, 13(2), 162-167. doi: 10.1177/1474515114520771
  5. Selma, L., Brighton, L., Sinclair, S., Karvinen, I., Egan, R., Speck, P.,... Hope, J. (2017) Patient’s and caregiver's’ needs, experiences, preferences and research priorities in spiritual care: A focus group study across nine countries. Palliative Medicine, 1-15. doi: 10.1177/0269216317734954

Resumen a cargo de Xiadani Rodea (Psicología, INCMNSZ).


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