Seguir a @DolorINNSZ
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa
Inicio Directorio de algólogos Artículos de interés Especialidad en Dolor y CP Cursos Enlaces Contacto

Inicio / Artículos de interés / Revisión Bibliográfica

Revisión Bibliográfica: Tratamiento farmacológico de la anorexia en adultos mayores.

La anorexia, o pérdida de apetito, es un síntoma frecuentemente encontrado en adultos mayores por diversas causas como adoncia, disfagia, depresión, demencia, etc. Se trata de un síntoma común, hasta 30% de los adultos mayores en comunidad lo padecen y se ha reportado en un 30 a 92% en pacientes con cáncer avanzado. Una pérdida de peso no explicada debido a anorexia puede ser la primera manifestación de una enfermedad terminal como malignidad.

El tratamiento de esta manifestación puede llegar a causar desnutrición, alteración de las actividades diarias, pérdida de la funcionalidad e incremento de la mortalidad. El tratamiento no farmacológico consta de medidas como: espaciamiento de los alimentos, porciones pequeñas pero en mayor cantidad y actividad física. En el tratamiento farmacológico, nos encontramos con varias discrepancias a ser evaluadas por distintos efectos adversos en población geriátrica. Se cuentan con los diferentes medicamentos: megestrol, dronabinol, ciproheptadina, esteroides, antipsicóticos atípicos, antidepresivos, homoeriodictiol y hormonales (grelina, testosterona). A continuación se dará la evidencia en cada una de ellas.

Acetato de megestrol: progestágeno inicialmente utilizado como antineoplásico con efectos secundario orexigénico así como aumento de peso. Se ha demostrado que disminuye los niveles de citocinas inflamatorias, por lo que se cree más efectivo en pacientes con cáncer. La dosis va de 200 a 800 mg, generalmente manejando 400 mg en los estudios realizados. Sin embargo, conlleva a un incremento en el riesgo trombótico, edema y aumento dela mortalidad. No debe utilizarse en pacientes encamados, así como tener precaución con dosis >400 mg y por uso mayor a 12 semanas por riesgo de insuficiencia suprarrenal.

Dronabinol: tetrahidrocannabinol sintético, con acción antiemética y orexigénica. La evidencia es vaga, solamente se cuenta con estudios con muestra muy pequeña; inicialmente se estudió en pacientes con Enfermedad de Alzheimer. La dosis es de 2.5 mg por la noche y aumentar a 5 mg/día después de 2 a 4 semanas, según respuesta clínica. Ha demostrado ganancia de peso de 3 libras según la evidencia publicada. Los efectos secundarios van de somnolencia a euforia.

Ciproheptadina: antihistamínico H1 de primera generación y antiserotoninérgico. Inicialmente estudiada en pediatría y posteriormente en geriatría. La principal preocupación es fuerte efecto anticolinérgico acompañado de mareo y confusión, que puede resultar perjudicial en adultos mayores. Ha demostrado incrementar el apetito en pacientes con cáncer, más no ganancia de peso. La dosis es de 4 mg cada 12 hrs. Si el paciente tolera lo mencionado, puede ser un tratamiento eficaz.

Esteroides: uno de los múltiples usos de éstos es como orexigénico. Los estudios significativos abarcan pacientes únicamente paliativos, los resultados no son claros en otros ámbitos. Aunque su eficacia ha sido comprobada, no se ha logrado dilucidar el mejor esteroide o la mejor vía de administración. Los efectos pueden verse hasta después de 8 semanas de uso, aunque este fue un estudio con altas dosis. Se recomienda su uso en pacientes paliativos.

Antipsicóticos atípicos: utilizados para tratamiento de esquizofrenia o trastornos neuropsiquiátricos, con efecto secundario orexigénico. El mecanismo de acción se atribuye a la secreción de grelina. Un estudio demostró una ganancia del 7% de peso. Olanzapina y risperidona han sido los asociados con una ganancia de 0.4-1 libra mensual; quetiapina no secreta grelina. La más estudiada ha sido la olanzapina, que ha demostrado que con dosis de 2.5 a 7.4 mg la ganancia y el apetito mejoran en adultos mayores. La ganancia de peso se llega a estabilizar después de un año de tratamiento. El uso de antipsicóticos atípicos como inductores de apetito no está aprobado, pero puede ser utilizado al valorar sus efectos adversos.

Mirtazapina: antidepresivo con mecanismo noradrenérgico y serotoninérgico que además posee propiedades antihistamínicas, lo que le confiere efectos como estimulante del sueño y del apetito. Es el antidepresivo con mayor ganancia de peso al ser comparado con el resto (4.5 a 9 kgs). Es el medicamento de elección ante un trastorno depresivo mayor con alteración del apetito. Sin embargo, su uso sin depresión es controversial. Sus efectos secundarios son los mencionados, por lo que su uso en la práctica clínica geriátrica ha aumentado. Se inicia con una dosis de 7.5 mg, a menor dosis, mayores son estos efectos buscados. Aun se requieren estudios que no involucren pacientes con depresión mayor.

Antidepresivos tricíclicos: debido a sus amplios efectos adversos, no se han realizado estudios en pacientes geriátricos. Sus efectos son impredecibles en esta población, al ser comparado con jóvenes. Existen mejores opciones de tratamiento.

Homoeriodictiol: este es el nuevo medicamento que está siendo estudiado, se trata de una flavona con efectos orexigénico al incrementar los niveles de grelina y efecto serotoninérgico en la saciedad. Los estudios en humanos han demostrado aumento de apetito tras administración de bolo 30 mg. Los estudios intervencionales descritos aún no incluyen efectos adversos. Parecería ser un medicamento prometedor.

Ghrelina: es el sustrato en el cual varios de los medicamentos descritos actúan. Su administración requiere infusión, por lo que comercialmente no se encuentra disponible. Aún no ha sido aprobada por la FDA. Los estudios realizados han sido con poblaciones muy pequeñas, por lo que se requiere más evidencia.

Testosterona: sus efectos son incremento de masa muscular, más no efecto orexigénico, por lo que no se recomienda para este síntoma.

En conclusión; existen varias opciones disponibles para el manejo de la anorexia en adultos mayores. Así como en otra clase de medicamentos, la clave se encuentra en conocer los efectos adversos y valorar la tolerancia del paciente geriátrico. Las mejores alternativas hasta el momento son: ciproheptadina, mirtazapina y olanzapina.

Bibliografía

  1. Hochkogler, C. M., Liszt, K., Lieder, B., Stöger, V., Stübler, A., Pignitter, M., . . . Somoza, V. (2017). Appetite-Inducing Effects of Homoeriodictyol: Two Randomized, Cross-Over Interventions. Molecular Nutrition & Food Research, 1700459. doi:10.1002/mnfr.201700459
  2. Viswambharan, V., Manepalli, J. N., & Grossberg, G. T. (2013). Orexigenic agents in geriatric clinical practice. Aging Health,9(1), 49-65. doi:10.2217/ahe.12.83
  3. Garcia, V. R., López-Briz, E., Sanchis, R. C., Perales, J. L., & Bort-Marti, S. (2013). Megestrol acetate for treatment of anorexia-cachexia syndrome. Cochrane Database of Systematic Reviews. doi:10.1002/14651858.cd004310.pub3
  4. Hilas, O., & Avena-Woods, C. (2014). Potential Role of Mirtazapine in Underweight Older Adults. The Consultant Pharmacist,29(2), 124-130. doi:10.4140/tcp.n.2014.124
  5. Miller, S., Mcnutt, L., Mccann, M., & Mccorry, N. (2014). Use of Corticosteroids for Anorexia in Palliative Medicine: A Systematic Review. Journal of Palliative Medicine,17(4), 482-485. doi:10.1089/jpm.2013.0324

Resumen a cargo de Gilberto A. Jiménez (Geriatría, INCMNSZ).


Regresar a la lista de artículos de interés


2014 - Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa ¿Preguntas o comentarios?