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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Comunicando a niños y adolescentes la muerte de un familiar cercano.

El estado terminal de la enfermedad de alguno de los padres, coloca a los niños y adolescentes en niveles significativos de estrés, por ejemplo, cambios en la rutina, en el nivel de disciplina usual y en el apoyo (instrumental y emocional) que el padre sano puede ofrecer (Sutter & Reid, 2012). Sin embargo, hablar de la muerte en general es un tema complicado y que tiende a evitarse socialmente, más aún con el grupo etario mencionado, ya que existen dudas sobre si debiera o no comunicarse y, en caso afirmativo, la mejor forma de hacerlo (Mesquida Hernando, Seijas Gómez, & Rodríguez Enríquez, 2016; Sutter & Reid, 2012).

En un estudio retrospectivo en el cual se preguntaba a adolescentes si creen que debieran recibir información con respecto al estado de salud de un progenitor cuando éste se encuentra enfermo y la posibilidad de su muerte inminente, el 98% respondió afirmativamente. Los autores hipotetizan que esto puede responder a un deseo de estar preparado o no ser tomado “por sorpresa”, tener la oportunidad de despedirse, y aumentar el entendimiento y el afrontamiento de dicha situación (Bylund-Grenklo et al., 2015).

Los estudios sobre el proceso de duelo en niños y adolescentes señalan que sus manifestaciones en niños pequeños son somáticas (alteraciones en sueño y/o alimentación, enuresis, encopresis y dolor abdominal), regresiones a etapas del desarrollo ya superadas, problema de conducta, dificultad para concentrarse, hiperprotección de seres queridos, hiperactividad o apatía. En cuanto a las reacciones emocionales comunes están la irritabilidad, el rechazo, la tendencia al aislamiento, la tristeza, la ansiedad y el aumento de los miedos en general. Los adolescentes, por su parte, tienden a manifestarse de forma similar a los adultos. Se ha mencionado que aquellos niños y adolescentes que tienen una mayor apertura general en comunicación con el padre sobreviviente y pueden obtener información acerca del tratamiento, pronóstico y fallecimiento de otro progenitor, tienen menores niveles de sintomatología ansiosa y depresiva, facilitando la elaboración del duelo (Mesquida Hernando et al., 2016; Sutter & Reid, 2012)

Al considerar el tema de la muerte con los niños y adolescentes, es importante conocer la etapa del desarrollo en que se encuentran para determinar su capacidad cognitiva y la información que podrán comprender (Mesquida Hernando et al., 2016):



Algunos factores de riesgo que se han asociado al desarrollo de un duelo patológico a corto o largo plazo en niños y adolescentes son:

Las intervenciones psicológicas especificas sólo se consideran necesarias cuando existen factores de riesgo o cuando la frecuencia, duración e intensidad de las manifestaciones de duelo interfieran con el desarrollo normal de la vida del niño o adolescente (Mesquida Hernando et al., 2016).

El estudio de Kopchak Sheehan et al. (2014) encontró en su muestra de adolescentes y adultos cuatro formas de comunicación con adolescentes sobre el proceso de enfermedad y muerte inminente de uno de los progenitores. Sin embargo, estas pautas de comunicación dependían del estadio de la enfermedad, la dinámica familiar previa a la enfermedad y el vínculo con el progenitor enfermo. El peor patrón de comunicación, con resultados negativos para los adolescentes, fue donde la dinámica familiar previa tenía un mal funcionamiento, existiendo mensajes ambiguos, retrasando la transmisión de información y mintiendo.

En otro estudio, se preguntó a la gente común su opinión sobre si debía comunicarse a un niño el estado de salud de su figura materna. Las respuestas se agruparon en “decir siempre la verdad”, “decir la verdad o minimizarla”, “minimizarla o no decir nada”, “dependiendo de la edad y nivel de preocupación”. Cabe mencionar que aquellos grupos donde no se prefería decir la verdad, estaban conformados en su mayoría por hombres y por quienes no habían tenido una experiencia previa similar. Pese a esto, los autores señalan que debe considerarse la dinámica familiar cuando se transmite este tipo de información a los niños y adolescentes (Muñoz Sastre, Sorum, & Mullet, 2016).

Si bien, los estudios anteriores señalan tener precaución al querer seguir un mismo patrón de comunicación con todos los niños y adolescentes, al comunicar la mala noticia del fallecimiento de un progenitor o familiar, se sugiere seguir las siguientes recomendaciones:

Finalmente, algunas pautas generales recomendadas en la literatura para favorecer un duelo normal son:

Bibliografía

  1. Bylund-Grenklo, T., Kreicbergs, U., Uggla, C., Valdimarsdóttir, U. A., Nyberg, T., Steineck, G., & Fürst, C. J. (2015). Teenagers want to be told when a parent’s death is near: A nationwide study of cancer-bereaved youths’ opinions and experiences. Acta Oncologica, 54(6), 944–950. https://doi.org/10.3109/0284186X.2014.978891
  2. Kopchak Sheehan, D., Burke Draucker, C., Christ, G. H., Murray Mayo, M., Heim, K., & Parish, S. (2014). Telling Adolescents a Parent Is Dying. Journal of Palliative Medicine, 17(5), 512–520. https://doi.org/10.1089/jpm.2013.0344
  3. Mesquida Hernando, V., Seijas Gómez, R., & Rodríguez Enríquez, M. (2016). Los niños ante la pérdida de uno de los progenitores: revisión de pautas de comunicación eficaces. Psicooncología, 12(2-3). https://doi.org/10.5209/rev_PSIC.2015.v12.n2-3.51019
  4. Muñoz Sastre, M. T., Sorum, P. C., & Mullet, E. (2016). Telling children their mother is seriously ill or dying: mapping French people’s views: Telling children bad news. Child: Care, Health and Development, 42(1), 60–67. https://doi.org/10.1111/cch.12270
  5. Sutter, C., & Reid, T. (2012). How Do We Talk to the Children? Child Life Consultation To Support the Children of Seriously Ill Adult Inpatients. Journal of Palliative Medicine, 15(12), 1362–1368. https://doi.org/10.1089/jpm.2012.0019

Resumen a cargo de de Psic. Araceli Martínez Ramírez (Psicología, INCMNSZ).


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