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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Alexitimia y su relación con el dolor crónico.

El término de alexitimia fue usado por primera vez en la década de los 70’s por Sifneos para describir un rasgo de pacientes con enfermedades psicosomáticas o trastornos somatomorfos y, literalmente significa “sin palabras para las emociones”. Alexitimia se refiere a una dificultad para el reconocimiento y descripción de las emociones, en la capacidad de imaginación y un estilo de pensamiento orientado a los estímulos externos, correspondiendo al conjunto de trastornos que se relacionan con el procesamiento cognitivo y la desregulación emocional. Actualmente, la alexitimia puede describir un rasgo de personalidad que se origina en experiencias tempranas negativas como el abandono, el abuso y la negligencia, o un déficit producto de algún trauma psicológico o daño directo a estructuras cerebrales que se asocien con el procesamiento emocional (Di Tella & Castelli, 2016; Saariaho, Saariaho, Mattila, Karukivi, & Joukamaa, 2015).

En diferentes estudios se ha reportado que existe una asociación entre personas con alexitimia y dolor crónico para diferentes condiciones dolorosas, por ejemplo, fibromialgia, desórdenes temporomandibulares, síndrome doloroso regional complejo, lumbalgia, migraña crónica y síndrome de intestino irritable (Di Tella & Castelli, 2016; Saariaho, Saariaho, Mattila, Joukamaa, & Karukivi, 2016). La prevalencia de esta asociación en diferentes subgrupos de dolor crónico oscila entre 15-53% (Saariaho et al., 2015).

Sin embargo, cuando se realizan análisis estadísticos para control de varianza, se ha encontrado que el afecto negativo, especialmente depresión, explica gran parte de la varianza, y la asociación entre alexitimia y dolor crónico desaparece o se disminuye (Di Tella & Castelli, 2016; Saariaho et al., 2016; Saariaho et al., 2015; Shibata et al., 2014), lo cual hace suponer que el afecto negativo puede ser una variable mediadora de estas variables.

El instrumento más utilizado a nivel mundial para evaluar la alexitimia es la Escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20), compuesta por tres subescalas: dificultad para identificar emociones (DIF), dificultad para describir las emociones (DDF) y el estilo de pensamiento orientado al estímulo (EOT) (Di Tella & Castelli, 2016). De éstas, la subescala DIF ha obtenido las correlaciones más fuertes con diferentes variables asociadas a dolor crónico, especialmente, discapacidad e interferencia (Makino et al., 2013; Shibata et al., 2014), mientras que ha encontrado asociaciones inconsistentes con intensidad del dolor (Di Tella & Castelli, 2016; Makino et al., 2013; Saariaho et al., 2015).

La mayoría de los estudios realizados son transversales, sin embargo, en el estudio de Saariaho et al. (2016) se siguió a pacientes con dolor crónico y alexitimia por ocho años y se encontró que, aquellos con puntajes elevados en alexitimia, tenían peor situación dolorosa (intensidad, discapacidad y duración de la condición dolorosa) y mayores niveles de depresión, en línea base y al seguimiento. Es de hacer notar que en la práctica clínica, ambas entidades pueden manifestarse entrelazadas y sobrepuestas.

Algunas hipótesis explicativas para la asociación entre dolor crónico y alexitimia señalan que debido a la limitada capacidad en el procesamiento y expresión emocional, existen dificultades para acceder a una red de apoyo o ayuda, lo que a su vez impacta en los niveles de depresión y ansiedad (Di Tella & Castelli, 2016). Por otro lado, la tendencia a malinterpretar las manifestaciones somáticas de las emociones como síntomas de enfermedades médicas puede exacerbar la experiencia dolorosa (Saariaho et al., 2016). Por su parte, estudios de neuroimagen han mostrado una hiperactividad en las zonas asociadas a la percepción del dolor, pero hipoactividad en áreas de procesamiento del dolor. Esta falta de un sistema de regulación emocional puede causar la hipersensibilidad a sensaciones corporales aversivas y prolongar las reacciones afectivas asociadas al dolor, como el distrés. La otra posibilidad se relaciona con el efecto negativo de la depresión en el sistema inhibitorio del dolor; la alexitimia puede incrementar el riesgo de depresión, lo que puede interferir con la habilidad de la persona de reducir o inhibir el dolor (Shibata et al., 2014).

Al hablar de dolor crónico debe hacerse desde un marco biopsicosocial y al considerar los factores psicológicos deben comenzar a explorarse otras variables como alexitimia y su relación con el distrés psicológico, desde el punto de vista clínico como de investigación, para una mejor comprensión del fenómeno y desarrollo de intervenciones psicosociales adecuadas a las necesidades del paciente y basadas en evidencia.

Bibliografía

  1. Di Tella, M., & Castelli, L. (2016). Alexithymia in Chronic Pain Disorders. Current Rheumatology Reports, 18(7). https://doi.org/10.1007/s11926-016-0592-x
  2. Makino, S., Jensen, M. P., Arimura, T., Obata, T., Anno, K., Iwaki, R., … Hosoi, M. (2013). Alexithymia and chronic pain: the role of negative affectivity. The Clinical journal of pain, 29(4), 354–361.
  3. Saariaho, A. S., Saariaho, T. H., Mattila, A. K., Joukamaa, M. I., & Karukivi, M. (2016). The role of alexithymia: An 8-year follow-up study of chronic pain patients. Comprehensive Psychiatry, 69, 145–154. https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2016.05.015
  4. Saariaho, A. S., Saariaho, T. H., Mattila, A. K., Karukivi, M., & Joukamaa, M. I. (2015). Alexithymia and Early Maladaptive Schemas in chronic pain patients. Scandinavian Journal of Psychology, 56(4), 428–437. https://doi.org/10.1111/sjop.12226
  5. Shibata, M., Ninomiya, T., Jensen, M. P., Anno, K., Yonemoto, K., Makino, S., … Hosoi, M. (2014). Alexithymia Is Associated with Greater Risk of Chronic Pain and Negative Affect and with Lower Life Satisfaction in a General Population: The Hisayama Study. PLoS ONE, 9(3), e90984. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0090984

Resumen a cargo de de Psic. Araceli Martínez Ramírez (Psicología, INCMNSZ).


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