Seguir a @DolorINNSZ
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa
Inicio Directorio de algólogos Artículos de interés Especialidad en Dolor y CP Cursos Enlaces Contacto

Inicio / Artículos de interés / Revisión Bibliográfica

Revisión Bibliográfica: Intervenciones psicosociales a través de internet para el manejo de dolor crónico.

Como es bien sabido, actualmente el dolor crónico es un problema de salud pública con una alta prevalencia a nivel mundial, proporcionándose para su manejo tratamientos farmacológicos e intervencionistas, como el uso de analgésicos y opioides, inyecciones, TENS, etc., y no farmacológicos, como fisioterapia e intervenciones psicológicas (Nevedal, Wang, Oberleitner, Schwartz, & Williams, 2013).

Existe un cuerpo sólido y creciente de evidencia para la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de aceptación y compromiso (TAC) para una variedad de condiciones dolorosas crónicas (Buhrman, Gordh, & Andersson, 2016; Nevedal et al., 2013). Sin embargo, la disponibilidad de estos tratamientos es insuficiente debido a falta de acceso, sea por razones geográficas o económicas, la escasez de especialistas, discapacidad física, etc. (Buhrman et al., 2015, 2016; El-Metwally, 2015; Nevedal et al., 2013).

Debido a esto, desde hace algunos años se han comenzado a estudiar los programas de intervención psicológica a través de internet para estas y otras condiciones, con resultados prometedores en el área de dolor crónico (Buhrman et al., 2016; El-Metwally, 2015), especialmente los que se basan en TCC (Trompetter, Bohlmeijer, Veehof, & Schreurs, 2015). Entre las ventajas que ofrece el uso de internet están la reducción de costos y el aumento de la comodidad (disponibilidad de horario y privacidad) para el usuario, reducción de costos para el sistema público de salud, mayor alcance a grupos aislados, oportunidad de obtener un tratamiento sin la estigmatización de acudir a terapia psicológica y aumento del conocimiento (Buhrman et al., 2015, 2016; El-Metwally, 2015; Nevedal et al., 2013).

Se ha mencionado que pueden usarse como primera línea de intervención o complemento de intervenciones cara-a-cara (Buhrman et al., 2015; Nevedal et al., 2013; Trompetter et al., 2015). Estos programas van desde brindar información general hasta páginas web especializadas, instrumentos de evaluación de riesgo en salud, terapias psicosociales y grupos de autoayuda para todas las edades (El-Metwally, 2015).

Actualmente, las revisiones sistemáticas que se han realizado sobre el tema, han encontrado que estas intervenciones tienen resultados positivos con tamaños del efecto pequeños a moderados, similares a los que se obtienen con intervenciones cara-a-cara (Buhrman et al., 2016).

Por otro lado, en una revisión sistemática de 22 ensayos controlados aleatorizados se encontró que estas intervenciones son eficaces para variables como intensidad del dolor, discapacidad o funcionalidad asociada al dolor, catastrofización, ansiedad y depresión (Buhrman et al., 2016). Resultados similares se encontraron en la revisión sistemática de El-Metwally (2015), con la recomendación de mejorar los diseños metodológicos para obtener resultados más sólidos.

En cuanto al formato de entrega, se encuentran intervenciones automáticas (generales) y las guiadas o individualizadas. Los programas individualizados varían de seis a 20 semanas, y el terapeuta y el usuario se encuentran en constante comunicación, a través de retroalimentación semanal en las tareas y avances, recordatorios, etc. (Buhrman et al., 2015). Incluso hay una variedad importante de aplicaciones para los teléfonos inteligentes (Buhrman et al., 2016). Además, se ha encontrado que cuando estas intervenciones son apoyadas por un terapeuta, tienen un mejor efecto.

Buhrman et al. (2015) realizaron un estudio donde comparaban una intervención individualizada a través de internet contra un grupo control activo que consistía en un foro de discusión sobre temas de salud para el manejo de dolor crónico concomitante con depresión y ansiedad. El grupo experimental tenía ocho secciones con diferentes módulos cada una, específicos para ansiedad y depresión, o generales, que debían completarse semanalmente. Un terapeuta brindaba retroalimentación al usuario vía correo electrónico. Se encontró una adherencia del 44% con un beneficio significativo de la intervención, similar al obtenido en intervenciones cara-a-cara.

Otro estudio evaluó un programa individualizado para diferentes condiciones dolorosas, encontrando beneficios en intensidad, incomodidad, interferencia del dolor y calidad de vida, incluso en el seguimiento a seis meses. Sin embargo, encontraron mayor beneficio en aquellos participantes que tenían mejores condiciones físicas y psicológicas al inicio del tratamiento, por lo que los autores sugieren que los programas deben incluir mayor profundidad en condiciones que se han reportado concomitantes, como ansiedad, depresión e insomnio (Nevedal et al., 2013).

Trompetter et al. (2015) realizaron un ensayo controlado aleatorizado de tres brazos con 238 participantes, en el cual se comparó una intervención TAC para el dolor crónico basado en un programa de autoayuda [“Living with Pain”], escritura emocional y lista de espera. La intervención consistía de nueve módulos que podían completarse en nueve a 12 semanas. Cada módulo utilizaba texto, ejercicios experienciales, metáforas y ejercicios de atención plena. Se encontró que esta intervención fue efectiva para mejorar la funcionalidad, y tres meses después también se encontró mejoría en interferencia por el dolor, depresión, intensidad del dolor, flexibilidad psicológica y catastrofización.

También se ha evaluado la adherencia a estos programas y se han encontrado cifras que van del 4-54%. Algunos métodos que se han empleado para prevenir este problema es brindar apoyo telefónico, recordatorios personalizados, retroalimentación e incentivos económicos; sin embargo, es incierto qué tan efectivos son estos estrategias (Buhrman et al., 2016).

En conclusión, la literatura actual considera a las intervenciones para el manejo del dolor crónico a través de internet como un área prometedora que puede ampliar el alcance de intervenciones basadas en la evidencia para aquellas personas que padecen de dolor crónico y no tienen acceso fácil a dichos tratamientos.

Bibliografía

  1. Buhrman, M., Gordh, T., & Andersson, G. (2016). Internet interventions for chronic pain including headache: A systematic review. Internet Interventions, 4, 17–34. http://doi.org/10.1016/j.invent.2015.12.001
  2. Buhrman, M., Syk, M., Burvall, O., Hartig, T., Gordh, T., & Andersson, G. (2015). Individualized Guided Internet-delivered Cognitive-Behavior Therapy for Chronic Pain Patients With Comorbid Depression and Anxiety: A Randomized Controlled Trial. The Clinical Journal of Pain, 31(6), 504–516. http://doi.org/10.1097/AJP.0000000000000176
  3. El-Metwally, A. (2015). Internet-based interventions for pain management: A systematic review of randomised controlled trial (RCTs) conducted from 2012 to 2014. Journal of Public Health and Epidemiology, 7(5), 170–182.
  4. Nevedal, D. C., Wang, C., Oberleitner, L., Schwartz, S., & Williams, A. M. (2013). Effects of an individually tailored web-based chronic pain management program on pain severity, psychological health, and functioning. Journal of Medical Internet Research, 15(9), e201.
  5. Trompetter, H. R., Bohlmeijer, E. T., Veehof, M. M., & Schreurs, K. M. G. (2015). Internet-based guided self-help intervention for chronic pain based on Acceptance and Commitment Therapy: A randomized controlled trial. Journal of Behavioral Medicine, 38(1), 66–80. http://doi.org/10.1007/s10865-014-9579-0

Resumen a cargo de de Araceli Martínez Ramírez (Psicología, INCMNSZ).


Regresar a la lista de artículos de interés


2018 - Departamento de Medicina del Dolor y Paliativa ¿Preguntas o comentarios?