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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Terapia de Aceptación y Compromiso para el dolor crónico.

Como ya es conocido, el dolor crónico produce afectaciones en calidad de sueño y distrés psicológico (ansiedad y depresión), afectaciones en las relaciones interpersonales y el funcionamiento diario, aunado al impacto que tiene en el uso de los sistemas de salud y al ausentismo laboral (Thorsell, Cernvall, Dahl, von Essen, & Ljungman, 2016; Trompetter, Bohlmeijer, Veehof, & Schreurs, 2015).

Debido a que el dolor crónico es una experiencia relacionada con la discapacidad, se han dado dos aproximaciones para su tratamiento. Por un lado, se busca la reducción de su intensidad a través de medicamentos, procedimientos quirúrgicos y/o intervenciones con efectos modestos en algunos casos (Trompetter et al., 2015); mientras que las aproximaciones psicosociales han centrado su atención en las respuestas que se dan al dolor (Vowles, Fink, & Cohen, 2014).

Un nuevo enfoque de tratamiento dentro de las llamadas terapias de “tercera generación” de la terapia cognitivo-conductual (TCC) es la terapia de aceptación y compromiso (TAC), que también se ha llamado terapia cognitivo-conductual contextual (Yu & McCracken, 2016). Esta terapia señala que el contenido de los pensamientos no es el problema, sino la función de estos en el contexto en que se dan, entonces su meta última es alterar dicha función. Si bien no existe un protocolo único y oficial para su uso en dolor crónico (Yu & McCracken, 2016), su aplicación se fundamenta en ayudar a la persona a vivir una vida dirigida por valores con sentido y significado personal, y cambiar los patrones de respuesta al dolor, permitiendo una aceptación de éste (Vowles, Sowden, & Ashworth, 2014). Esto puede lograrse a través del desarrollo de la flexibilidad psicológica, que es un constructo que se compone originalmente de seis procesos:

Algunas técnicas usadas dentro de esta terapia incluyen la exposición, mindfulness, ejercicios de concentración en sensaciones, ensayos conductuales, paradojas y metáforas (Yu & McCracken, 2016). La TAC ha recibido apoyo por parte de la Asociación de Psicología Americana (APA) como una intervención con una fuerte y sólida evidencia empírica para el tratamiento del dolor crónico (Vowles, Fink, et al., 2014). Además, se ha mencionado que puede jugar un rol muy importante en el manejo integral del dolor cuando el médico debe ayudar al paciente a tener expectativas más realistas del tratamiento (Trompetter et al., 2015), y puede funcionar como terapia única o integrada con equipos de tratamiento interdisciplinarios (Trompetter, Schreurs, Heuts, & Vollenbroek-Hutten, 2014)

En este sentido, el estudio de Vowles, Fink, et al., (2014) se desarrolló en un centro de rehabilitación interdisciplinario. Evaluaron la mejora en la discapacidad en un grupo de 21 personas, a través del cambio en respuestas al dolor y el involucramiento en actividades significativas basadas en valores relevantes para el paciente. Encontraron que el modelo de TAC brindó resultados positivos, con un 80% de reducción confiable en la discapacidad para quienes siguieron el patrón de cambio propuesto.

Otro estudio que evaluó su implementación en grupos multidisciplinarios fue el de Trompetter et al., (2014). El objetivo era evaluar la viabilidad de implementar un protocolo que enseñara a los miembros del equipo los procesos de la TAC para ser incluidos dentro de su propio campo de disciplina, encontrándose resultados positivos, con dificultades para la incorporación de constructos como “defusión y el de yo –como-contexto”. Los autores concluyen que no es necesario que todos los miembros del equipo dominen todos los aspectos de la TAC, enfatizándose así la necesidad de una estrecha comunicación y colaboración para el funcionamiento óptimo del equipo.

El estudio de Thorsell et al., (2016) evaluó el efecto mediador de la aceptación en una intervención de TAC para mejorar la satisfacción con la vida y el funcionamiento físico, con una intervención de TAC y otra de relajación aplicada, ambas con una fase cara-a-cara y otra de autoayuda (guiada por un manual de tratamiento). Encontrando que este proceso, la aceptación, media el efecto del tratamiento para el funcionamiento físico, hasta seis meses de seguimiento. Además, concluyen que este estudio contribuye al cuerpo de conocimiento sobre los procesos que están mediando los efectos de los diferentes tratamientos para el dolor crónico.

Además de su implementación cara-a-cara, otros estudios han evaluado su efectividad en el terreno de la intervención de autoayuda y a través del internet. Por ejemplo, uno de los primeros ensayos controlados aleatorizados con grupo control activo (escritura emocional) es el desarrollado por Trompetter et al., (2015). Ellos evaluaron el impacto de la TAC en la interferencia del dolor como resultado principal y en ansiedad, depresión, intensidad, flexibilidad psicológica, catastrofización, salud mental positiva y acción comprometida como resultados secundarios. Encontraron que la TAC mostró mejoría estadística y clínica significativa para la interferencia del dolor, depresión, intensidad, flexibilidad psicológica y catastrofización en comparación con el grupo control activo a los tres meses. Además, estos resultados son alentadores, ya que se han encontrado resultados similares en otras intervenciones de TCC cara-a-cara para dolor crónico.

Bibliografía

  1. Thorsell, J., Cernvall, M., Dahl, J., von Essen, L., & Ljungman, G. (2016). Acceptance as a Mediator for Change in Acceptance and Commitment Therapy for Persons with Chronic Pain? International Journal of Behavioral Medicine, 23(1), 21–29. http://doi.org/10.1007/s12529-015-9494-y
  2. Trompetter, H. R., Bohlmeijer, E. T., Veehof, M. M., & Schreurs, K. M. G. (2015). Internet-based guided self-help intervention for chronic pain based on Acceptance and Commitment Therapy: A randomized controlled trial. Journal of Behavioral Medicine, 38(1), 66–80. http://doi.org/10.1007/s10865-014-9579-0
  3. Trompetter, H. R., Schreurs, K. M. G., Heuts, P. H. T. G., & Vollenbroek-Hutten, M. M. (2014). The systematic implementation of Acceptance & Commitment Therapy (ACT) in Dutch multidisciplinary chronic pain rehabilitation. Patient Education and Counseling, 96(2), 249–255. http://doi.org/10.1016/j.pec.2014.05.019
  4. Vowles, K. E., Fink, B. C., & Cohen, L. L. (2014). Acceptance and Commitment Therapy for chronic pain: A diary study of treatment process in relation to reliable change in disability. Journal of Contextual Behavioral Science, 3(2), 74–80. http://doi.org/10.1016/j.jcbs.2014.04.003
  5. Vowles, K. E., Sowden, G., & Ashworth, J. (2014). A comprehensive examination of the model underlying acceptance and commitment therapy for chronic pain. Behavior therapy, 45(3), 390–401.
  6. Yu, L., & McCracken, L. M. (2016). Model and Processes of Acceptance and Commitment Therapy (ACT) for Chronic Pain Including a Closer Look at the Self. Current Pain and Headache Reports, 20(2). http://doi.org/10.1007/s11916-016-0541-4

Resumen a cargo de de Araceli Martínez Ramírez (Psicología, INCMNSZ).


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