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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Relación entre ansiedad, depresión y dolor.

Se ha demostrado que los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, así como los síntomas psicológicos, están asociados con mayores niveles de dolor percibido (Williams, Pasco, Jacka, Dodd, y Berk, 2012). Especialmente, los pacientes con dolor pueden estar en mayor riesgo de desarrollar un primer episodio de depresión o trastorno de ansiedad (Gerrits, van Oppen, van Marwijk, Penninx, y van der Horst, 2014).

Los trastornos depresivos y de ansiedad pueden aumentar el dolor, ya que aumentan la probabilidad de aislamiento social, mayor atención hacia la amenaza y la evitación de esfuerzo físico (de Heer, Gerrits, Beekman, Dekker, van Marwijk, de Waal, Spinhoven, Penninx, y van der Feltz-Cornelis, 2014).

En un estudio realizado en los países bajos, (Gerrits, van Marwijk, van Oppen, van der Horst, y Penninx, 2015) evaluaron cómo los síntomas de ansiedad y depresión se asocian con el dolor durante un periodo de cuatro años en 2,981 participantes (18 a 65 años). La sintomatología ansiosa y depresiva experimentada en la última semana, fueron evaluadas usando el “Quick Inventory of Depressive Symptomatology -self- report” (QIDS), el “Beck Anxiety Inventory (BAI)” y el “Fear questionnaire” (FQ), valoradas en tres momentos: la primera al inicio del estudio (T0), la segunda a los 2 años (T1) y la tercera a los 4 años de seguimiento (T2).

Una vez obtenidos los tres valores, se describió el cambio de los síntomas de las tres calificaciones del QIDS, el BAI y el FQ: el cambio entre T0 y T1 (T1-T0) y entre T1 y T2 (T2-T1). Para evaluar dichos cambios, se realizaron cuatro categorías en las que se ubicaron los participantes:
- Los pacientes sanos o control. Eran los que en los tres momentos no habían presentado síntomas depresivos ni ansiosos.
- Ansiedad o depresión incidentes. Fueron aquellos participantes que no presentaron sintomatología al inicio, pero si durante el seguimiento.
- Ansiedad o depresión remitido. Participantes que en el inicio presentaban ansiedad o depresión y que ya no estaba presente en el seguimiento.
- Ansiedad o depresión crónica. Mostraban ansiedad o depresión al inicio y en alguna de las dos evaluaciones posteriores.

Además de la evaluación de ansiedad y depresión, también se valoró el dolor experimentado en los últimos seis meses usando el “Chronic Pain Grade Questionnaire”, tomando en cuenta tanto la intensidad como de las partes del cuerpo en donde sentían dolor (las extremidades, la espalda, el cuello, el abdomen, el pecho, la cabeza y el área orofacial).

Dentro de los resultados del estudio, se mostró que los participantes que no presentaron ansiedad o depresión (mentalmente sanos) en ninguno de los tres momentos no reportaron dolor significativo, por el contrario, quienes estaban en la categoría de ansiedad o depresión crónicos, tuvieron a la vez mayores índices de dolor comparados con los participantes sanos, incidentes o remitidos. Por otro lado, en comparación con los participantes sanos o control, los individuos de los tres distintos grupos (incidentes, remitidos o crónicos) tenían significativamente una mayor intensidad del dolor y mayor número de partes del cuerpo con dolor.

Un hallazgo importante en el estudio fue que los participantes que tenían síntomas de ansiedad o depresión al inicio de la investigación, pero que en el seguimiento no (remitidos), mostraron una disminución tanto en la intensidad del dolor como en el número de las partes con dolor.

Por lo tanto, se considera que presentar depresión o ansiedad en algún momento (incidente, remitente o crónica), se asocian con mayor intensidad del dolor y un mayor número de partes del cuerpo con dolor en comparación con las personas mentalmente sanas.

Esta relación entre ansiedad, depresión y dolor también ha sido evaluada en otro estudio similar (Gerrits, Vogelzangs, van Oppen, van Marwijk, van der Horst, y Penninx, 2012), donde se evaluó la relación entre el dolor y el curso de trastornos depresivos y de ansiedad durante dos años. Ellos también encontraron que una mayor duración y mayor intensidad del dolor se asoció significativamente con tener un curso crónico de trastornos depresivos y/o ansiedad, por lo que concluyen que los pacientes con dolor son más propensos a un curso crónico de trastornos depresivos y de ansiedad.

La comprensión de las posibles asociaciones entre las características específicas del dolor podría ayudar a los médicos a mejorar las estrategias de prevención y tratamiento. Se debe ser consciente de que, independientemente de los síntomas afectivos, el dolor es un indicador de riesgo para desarrollar trastornos depresivos y de ansiedad (Gerrits, et al., 2014).

Además, Gerrits, et al., (2015) consideran que la depresión o ansiedad aumentan la percepción del dolor, y el dolor a su vez lleva a más depresión por lo que podría dar lugar a la ansiedad, por lo tanto, para evitar este círculo vicioso, los tratamientos para la integración de los problemas depresivos y de ansiedad, así como los síntomas de dolor puede mostrar resultados más favorables con ambos tratamientos: el farmacológico y la psicoterapia.

Bibliografía

  • de Heer, E. W., Gerrits, M. M., Beekman, A. T., Dekker, J., van Marwijk, H. W., de Waal, M. W., Spinhoven, P., Penninx, B. W. and van der Feltz-Cornelis, C. M. (2014). The association of depression and anxiety with pain: a study from NESDA. Plos one, 9 (10), e106907. doi:10.1371/journal.pone.0106907.
  • Gerrits, M. M., van Marwijk, H. W., van Oppen, P., van der Horst, H. and Penninx, B. W. (2015). Longitudinal association between pain, and depression and anxiety over four years. Journal of Psychosomatic Research, 78 (1), 64-70.
  • Gerrits, M. M., van Oppen, P., van Marwijk, H. W., Penninx, B. W. and van der Horst, H. E. (2014). Pain and the onset of depressive and anxiety disorders. Pain, 155 (1), 53-9.
  • Gerrits, M. M., Vogelzangs, N., van Oppen P., van Marwijk, H. W., van der Horst, H. and Penninx, B. W. (2012). Impact of pain on the course of depressive and anxiety disorders. Pain, 153 (2), 429-36.
  • Williams, L. J., Pasco, J. A., Jacka, F.N., Dodd, S., and Berk, M. (2012). Pain and the relationship with mood and anxiety disorders and psychological symptoms. Journal of Psychosomatic Research, 72 (6), 452-6.

Resumen a cargo de Ofelia Citlalli López Jiménez (Psicología, INCMNSZ).


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