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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Uso de octréotido en obstrucción intestinal maligna.

La obstrucción intestinal maligna es una complicación del cáncer avanzado, que consiste en que el contenido intestinal no pueda avanzar hacia las porciones distales del intestino. Puede ser parcial o completa, simple o múltiple. El sitio de obstrucción puede ser variable y puede involucrar varios sitios. Puede ser mecánica o funcional. En su patofisiología colaboran múltiples mecanismos, incluyendo compresión mecánica, desórdenes de la motilidad, acumulación de secreciones gastrointestinales, disminución de la absorción e inflamación. Mientras las secreciones se acumulan y la absorción falla, el intestino continua perdiendo electrolitos y líquidos, provocando un círculo vicioso de distensión-secreción-distensión.

Como resultado de la obstrucción, el paciente puede presentar náusea, vómito y dolor. Los pacientes con obstrucción intestinal, tienen un patrón en donde los síntomas se van haciendo más severos y con mayor duración, a medida que la obstrucción avanza.

El tratamiento conservador ha tenido buenos resultados en el control de síntomas en pacientes no candidatos a cirugía. La administración de medicamentos antisecretores y antieméticos ha demostrado eficacia en el control de síntomas.

El tratamiento paliativo de la obstrucción intestinal maligna tiene como objetivos, el control de la náusea, vómito y dolor, evitando o previniendo la broncoaspiración. El tratamiento se basa en el uso de antieméticos, analgésicos, glucocorticoides y medicamentos antisecretores.

El objetivo del uso de antisecretores es reducción la hipersecreción intestinal que es parte de esta entidad, y así reducir la náusea, vómito y dolor. Tradicionalmente se ha usado medicamentos anticolinérgicos (escopolamina, hioscina, butilbromida), el octreótido produce un efecto más largo y específico.

El octreótido fue desarrollado en 1990, es un análogo de la somastatina, con una mayor potencia y vida media más larga (2hrs vs 5 minutos). Posee mayor selectividad en la disminución de secreciones gastrointestinales. Actúa uniéndose a los receptores de somatostatina situados en la membrana celular de casi todos los tejidos y a nivel intracelular, a través del adenosín monofosfato cíclico y de la regulación del calcio. El octreótido inhibe la secreción de hormonas pituitarias y gastrointestinales incluyendo, serotonina, gastrina, péptido vasoactivo, insulina, glucagon, secretina, motilina, polipéptido pancreático, hormona del crecimiento y tirotropina. Además actua en las neuronas de la submucosa, inhibiendo nervios exitatorios a través del bloqueo de la producción de acetilcolina, teniendo como resultado la relajación del músculo liso y disminuir la actividad espástica. Esta actividad farmacológica reduce la retención de agua y electrolitos en el lumen del intestino, así como las secreciones gástricas, la motilidad intestinal, el fluido biliar, la hipervascularización esplácnica y el edema parietal. Además estimula la absorción de agua y la producción de moco en el intestino.

Su efecto es dosis dependiente. A dosis bajas, el octreótido estimula la motilidad intestinal, mientras que a dosis altas lo disminuye.

La dosis inicial va de 200-600 microgramos/día vía subcutánea o intravenosa, en dosis con horario o infusión continúa. No existen estudios que comparen ambas vías.

Sus principales efectos adversos son: dolor en el sitio de inyección, anorexia, nausea, vómitos, distención, flatulencia y esteatorrea. Hay mayor incidencia de cálculos biliares en pacientes que tuvieron tratamiento por 12 meses. También puede verse acromegalia, bradicardia sinusal, anormalidades de la conducción, arritmias, diarrea, hipoglicemia, hiperglicemia e hipotiroidismo. Debido a que la obstrucción intestinal maligna es signo del final de la vida, es poco probable que estos efectos ocurran en estos pacientes.

Este tratamiento ha sido considerado “off-label” durante muchos años, debido a la escasez de datos que avalen su eficacia en el manejo de la obstrucción intestinal maligna, la cual es difícil de tratar y para la cual el diseño de los estudios tiene algunas limitaciones. Actualmente hay por lo menos 15 estudios con muestras de no más de 25 pacientes, usando octreótido solo o en combinación con otros medicamentos para el control de náusea y vómitos, así como comparándolo con escopolamina. En estos estudios se reporta mejoría de los síntomas desde el 40 hasta el 100% de los pacientes estudiados, así como el retiro exitoso de la sonda nasogástrica en la mayoría de pacientes. En comparación con escopolamina produce mayor reducción de secreciones gastrointestinales con inicio de acción más corto. Por lo que cuando se desea una rápida reducción de secreciones, el octreótido es la droga de elección.

Bibliografía

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Resumen a cargo de Maribel Mendoza (Algología, INCMNSZ).


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