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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Adaptación al dolor crónico: modelos de resiliencia y vulnerabilidad.

El dolor crónico afecta negativamente a los estados físicos, cognitivos y emocionales de la persona que lo experimenta (Crombez, Eccleston, Van Damme, Vlaeyen & Karoly, 2012). La vulnerabilidad psicosocial ha sido, frecuentemente, el objeto de estudio principal de las investigaciones que analizan los fracasos de adaptación al dolor crónico, pero también hay mecanismos psicológicos positivos que promuevan una mayor capacidad de resistencia al dolor, que puede definirse como la preservación de funcionamiento o de protección positiva que existe contra la posterior negativa emocional estados (Bonanno & Diminich, 2013). Un protector positivo ante el dolor es la resiliencia. La resiliencia es un constructo multifactorial que ha llamado la atención en distintas disciplinas que estudian al ser humano. El término procede del latín, de la palabra resilium (volver atrás, volver de un salto) (Ruiz & López, 2012).

La resiliencia es definida como la habilidad para adaptarse a situaciones estresantes, es un constructo multidimensional compuesto por variables constitutivas como el temperamento, la personalidad, y las habilidades específicas (Ramírez-Maestre, Esteve & López, 2012). Es el bienestar general del individuo a pesar de la presencia de un factor de estrés significativo, un afrontamiento resiliente son aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales adaptativos (por ejemplo el afrontamiento basado en la aceptación o la búsqueda de apoyo social) que contribuyen al bienestar general, en el contexto del dolor crónico, es un patrón de respuesta que caracteriza a pacientes con elevados niveles de intensidad de dolor pero con una baja interferencia en su cotidianidad y un escaso malestar emocional (Sturgeon & Zautra, 2013). Las personas no resilientes tienden a una mayor vulnerabilidad emocional ante el dolor.

El examen de estados emocionales positivos y negativos es necesario al conceptualizar el éxito o el fracaso en la adaptación al dolor crónico como se analizará en los siguientes resúmenes de investigaciones sobre resiliencia.

En una revisión de la literatura Ruiz & López (2012) encontraron datos relevantes sobre el efecto de la resiliencia en el contexto del dolor crónico, siendo un amortiguador ante situaciones precursoras de estrés, y depresión. Entre los hallazgos está el que las emociones positivas parecen jugar un papel protector en pacientes con osteoartritis, fibromialgia y artritis reumatoide, asociándose con niveles menores de dolor y a un mayor grado de funcionamiento físico autónomo, además de un mayor uso de afrontamiento activo en las personas resilientes, manifestación de emociones positivas, niveles inferiores de dolor, menor frecuencia de pensamientos catastrofistas. Los pacientes resilientes presentan menos conductas de miedo-evitación, un autodiálogo positivo, mayor persistencia a la hora de efectuar tareas, bajos niveles de miedo al dolor inducido, menor incapacidad auto informada, menor catastrofismo, y mayor apoyo social tangible. Asimismo, en trabajos efectuados con modelos de ecuaciones estructurales, la resiliencia aparece como un elemento central en la adaptación al dolor de pacientes con lumbalgia crónica en la medida en que aumenta las puntuaciones de la aceptación del dolor y en afrontamiento activo.

Ramírez-Maestre, Esteve & López (2012) compararon cómo la resiliencia, la aceptación del dolor crónico y el afrontamiento activo se relacionan con el ajuste al dolor crónico medido por la ansiedad, depresión, estatus funcional, discapacidad funcional e intensidad del dolor, en una muestra de 299 pacientes con dolor crónico espinal, con un modelo de ecuaciones estructurales. Encontraron que la resiliencia tuvo cuatro vías estadísticamente significativas, dos vías fueron hacia la aceptación y el afrontamiento activo, lo que quiere decir que los pacientes con más altos niveles de resiliencia reportaron niveles más altos de aceptación y el mayor uso de afrontamiento activo. Las otras dos vías fueron hacia ansiedad y depresión, los sujetos con los mayores niveles de resiliencia reportaron los menores valores de ambas variables. Viggers y Caltabiano (2012) indagaron sobre el papel de la resiliencia y las estrategias de afrontamiento sobre el funcionamiento psicológico en 87 pacientes con dolor crónico y encontraron una asociación significativa positiva con la calidad de vida relacionada con la salud y negativa con ansiedad y depresión.

En 2014, fue el año en que Sturgeon y Zautra describieron un modelo conceptual que integra aspectos tanto de vulnerabilidad psicológica como de resiliencia al dolor, el cual identifica factores protectores y de vulnerabilidad en el proceso de adaptación al dolor crónico como lo son catastrofización, aceptación del dolor y fuentes de afrontamiento adaptativo en la condición de dolor crónico. Los autores concluyen en este estudio que los individuos con dolor tienen procesos tanto de resiliencia (eventos interpersonales positivas que amortiguan las reacciones emocionales negativas y amortiguan el funcionamiento emocional positivo en respuesta al dolor) como la vulnerabilidad (catastrofización del dolor y eventos interpersonales negativas que exacerban los estados emocionales negativos y amortiguan los estados emocionales positivos), se deben considerar ambas variables como variables mediadoras para obtener una comprensión exacta de la adaptación emocional al dolor. Un estudio pendiente es la inclusión de factores de motivación, como un factor cada vez más importante para los modelos de afrontamiento del dolor ya que puede proporcionar una mejora incremental en el modelado de las fluctuaciones en la adaptación del dolor. Vale la pena considerar si los individuos que están experimentando un mayor dolor inmediato toman una decisión consciente para retirarse de su entorno social (e.g., debido a la sensación de que no pueden manejar cualquier desafío interpersonal) o si este aislamiento social es en gran parte el resultado de un amplio sentido de evitación conductual (e.g., la falta de trabajo, evitar el ejercicio u otras actividades placenteras). Para cualquier aclaración de los aspectos motivacionales de evitación social relacionada con el dolor puede proporcionar información valiosa sobre la naturaleza de la evitación del dolor y la información potencialmente valiosa acerca de la intervención para mantener el compromiso social positivo en las personas que hacen frente a dolor recurrente.

Bibliografía

  • Bonanno, G. A., & Diminich, E. D. (2013). Annual Research Review: Positive adjustment to adversity–trajectories of minimal–impact resilience and emergent resilience. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 54(4), 378-401.
  • Crombez, G., Eccleston, C., Van Damme, S., Vlaeyen, J. W., & Karoly, P. (2012). Fear-avoidance model of chronic pain: the next generation. The Clinical journal of pain, 28(6), 475-483.
  • Ramírez-Maestre, C., Esteve, R., & López, A. E. (2012). The path to capacity: Resilience and spinal chronic pain. Spine, 37(4), E251-E258.
  • Ruiz, G., & López, E. (2012). Resiliencia psicológica y dolor crónico. Escritos de Psicología, 5(2), 1-11.
  • Sturgeon, J. A., Zautra, A. J., & Arewasikporn, A. (2014). A multilevel structural equation modeling analysis of vulnerabilities and resilience resources influencing affective adaptation to chronic pain. PAIN®, 155(2), 292-298.
  • Viggers, L. C., & Caltabiano, M. L. (2012). Factors affecting the psychological functioning of Australian adults with chronic pain. Nursing & health sciences,14(4), 508-513.

Resumen a cargo de Luis Arturo Cruz Martínez (Psicología, INCMNSZ).


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