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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión bibliográfica: Enfermedad de Pott (tuberculosis espinal)

El síndrome de Wallenberg es un complejo de signos y síntomas ocasionados por la oclusión de la arteria cerebelosa inferior posterior o una de las ramas que suministran sangre al tronco del encéfalo, lo que ocasiona una serie de desórdenes sensoriales y simpáticos, signos cerebelosos y piramidales, con afectación de los pares pares craneales V, IX, X y XI. La enfermedad comienza por la aparición de un vértigo súbito, que se debe a una afectación de la región del núcleo de Deiter. Siguen naúseas, vómitos, ataxia ipsilateral, hipertonicidad muscular, lateropulsión y otros signos cerebelosos. Puede haber también dolor y parestesia facial, nistagmo homolateral, tos, disfagia, disfonía, disartria, y diplopía y los pacientes muestran dificultades para tragar. Pertenece a aquellos catalogados como síndromes de isquemia vertebrobasilar en territorio lateral. Su sinónimo es el síndrome medular lateral y constituye el prototipo de los síndromes que afectan los núcleos de los pares craneales IX y X. Este síndrome resulta del infarto de la médula por trombosis de la arteria vertebral o por disección de la misma que condicione oclusión de la apertura de la arteria cerebral posteroinferior (ACPI), con predisposición especial por grupos de pacientes de la tercera edad, se presenta con mayor frecuencia en personas de más de 40 años.

La infección espinal es rara, la incidencia de osteomielitis vertebral no tuberculosa es estimada en 5 a 5.3 pacientes por millón por años con predominio masculino. Se ha notado un incremento en la osteomielitis vertebral durante los últimos 15 años, probablemente como resultado de la evolución diagnostica. También puede ser atribuible a otras condiciones, como al avance del manejo quirúrgico de las condiciones espinales, a la larga sobrevida de pacientes con alto riesgo con comorbidades, el aumento de individuos que usan substancias intravenosas, el aumento de uso de medicamentos como los corticoesteroides y tratamientos biológicos y la reemergencia de la tuberculosis en parte por la epidemia del HIV.

La peor complicación de la Tb espinal es para o tetraplejia, hemiplejia o monoplejia. Paraplejia con enfermedad activa puede ser causada por presión mecánica de la medula espinal por un absceso, tejido fibroso, detritos y tejido caseoso, o por inestabilidad mecánica producida por subluxación patológica o dislocación. Edema de la medula espinal, mielomalacia o afectación directa de las meninges y medula por infección tuberculosa e inflamación, trombosis o endarteritis de los vasos espinales puede llevar también a una perdida neural. La afección epidural es observada en más de un 80% de los casos sin evidencia clínica o déficit neurológico. Una estenosis del canal medular hasta en un 76% es compatible con un estado neurológico intacto.

La paraplejia con una enfermedad estable puede ocurrir cuando la lesión inicial ha sanado con una deformidad severa residual de diez a veinte años después. La reactivación de la enfermedad es encontrada en un 30 a 40% de los casos. Una estenosis severa del canal lumbar y osificación del ligamento amarillo adyacente con una cifosis severa puede producir un déficit neurológico incompleto.

El síntoma principal es dolor de espalda y espasmo de los músculos paravertebrales, pero la presentación puede variar dependiendo de la localización, y puede seguir un curso lento durante semanas o meses. La fiebre está presente en un 10-45% de los pacientes. La afección por TB puede ser diagnosticada hasta 6 meses después del inicio.

La resonancia magnética (RM) es el estudio de imagen de elección para el diagnostico, su sensibilidad, especificidad y precisión son 96,92 y 94 % respectivamente. El aumento en la densidad en la RM es el signo más temprano de infección. La biopsia y el diagnostico microbiológico se pueden realizar mediante aspiración con aguja fina, biopsia percutánea o cirugía abierta o laparoscopica. La historia documentada de TB con afección de los elementos posteriores de la columna y presencia de absceso del psoas es casi patognomónica de TB en ausencia de cultivo positivo. El estudio patológico e histológico positivo puede ser obtenido en un 64-90% de los pacientes. La PCR es una opción válida en identificar las especies de la micobacteria cuando otros procedimientos fallan y la clínica es sugestiva de la enfermedad.

El tratamiento conservador incluye el uso de dos o tres medicamentos antituberculosos y reposo en cama, o quimioterapia ambulatoria con el retiro radical de la lesión y el método Hong Kong el desbridamiento de la lesión y la fusión o desbridamiento solo. El rango de curación para el tratamiento conservador y para el método Hong Kong fue de 85 y 89.9% respectivamente. La TB espinal es una enfermedad que debe ser tratada con medicamentos antituberculosos reposo y movilización con ortesis adecuada. El mejor tratamiento cuando hay paraplejia es prevenir el desarrollo de esta, el objetivo es descomprimir el canal medular y estabilizarlo. En conclusión se debe realizar el diagnostico y manejo adecuado en cualquier paciente con dolor de espalda y fiebre, se debe seleccionar los pacientes que se beneficiaran de intervención quirúrgica y evitar procedimientos riesgosos en pacientes que pueden ser manejados por vía conservadora.

Bibliografía

  • Irene S. Kourbetia, Sotirios Tsiodrasb, Dimitrios T. Boumpas. Spinal infections: evolving concepts. Curr Opin Rheumatol. 2008 20:471-479.
  • K. Jain. Tuberculosis of the spine. J Bone Joint Surg [Br]. 2010; 92-B: 905-913.

Resumen a cargo de Ismael García (Algología, INCMNSZ).

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