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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Efectos del distrés social y emocional sobre la percepción del dolor físico.

Existe evidencia respecto a que el distrés social activa algunas regiones del cerebro asociadas con la experiencia del dolor físico, por esta razón investigaciones han mostrado que el dolor físico y el distrés social pueden causar similares consecuencias psicológicas. Los procesos cognitivos y emocionales relacionados a la experiencia subjetiva del dolor físico también pueden ser importantes para la percepción del distrés social (Miciano, 2012).

En el presente resumen se revisarán las aportaciones más novedosas sobre la relación entre distrés social y sus procesos cognitivos y emocionales, como influyentes en la intensidad del dolor físico.

En un estudio reciente efectuado por Riva, Williams y Gallucci (2014), se realizaron 3 experimentos sobre distrés social y su relación con el dolor físico. El estudio fue efectuado por el Departamento de Psicología de una Universidad de Italia y una de Estados Unidos. Los 3 estudios se describirán a continuación de forma breve.

Estudio 1: Riva, Williams y Galluci examinaron a través de la aplicación de cuestionarios (cuestionario de miedo al dolor, cuestionario de miedo a lo social), el nivel de relación entre el miedo por dolor físico (en el que se evalúan si hay pensamientos catastróficos que influyan en la intensidad del dolor) y el miedo de peligro social (e.g., la tendencia a sufrir síntomas ansiosos y/o depresivos relacionados con la pensamientos catastróficos y/o rumiantes debido a situaciones sociales que pueden hacer sentir a las personas con miedos sociales, humilladas, inútiles, etc). Los investigadores encontraron una correlación moderada entre el miedo social y miedo al dolor físico, pero encontraron que las experiencias pasadas influyen más sobre el nivel de miedo social que sobre el nivel de miedo al dolor físico.

Estudio 2: Los investigadores averiguaron si la percepción del dolor físico y niveles altos de miedo social predicen una más alta percepción de peligros sociales. Además averiguaron si la percepción de un tipo de distrés (e.g., dolor) predice otro tipo de distrés (e.g., social). Los investigadores encontraron que altos niveles de miedo social se correlacionan con altos niveles de distrés por peligro social, sin embardo, altos niveles de miedo social más altos niveles de miedo al dolor físico no correlacionaron con un mayor nivel de distrés de peligro social.

Estudio 3: Los investigadores evaluaron si el miedo al dolor físico es un mejor predictor de percepción de dolor físico que los factores sociales. Encontraron que efectivamente, el miedo al dolor físico es mejor predictor de percepción de dolor físico que los aspectos sociales. Los autores concluyeron, sumando los tres estudios, que hay factores muy específicos de miedo al dolor, miedo a lo social y percepción del dolor que pueden o no estar correlacionados y por este motivo es necesario ser más exhaustivos en las conclusiones y específicos en futuras investigaciones sobre los aspectos físicos y sociales como determinantes de la percepción del dolor.

En una publicación de Lannetti y colaboradores (2013), se efectuó una crítica a la afirmación de que el dolor comparte áreas cerebrales con áreas psicoafectivas, ya que aunque consideran cierta esta afirmación, los aspectos socioculturales y la historia del individuo parecen ser más determinantes que la activación de ondas cerebrales. Reforzando la correcta evaluación basado en los cuestionarios aplicados por Riva et al. (2014), en vez de emplear otro tipo de mediciones para medir distrés social y dolor, tales como las neuroimágenes.

Archer et al. (2014) realizaron un estudio de corte prospectivo en el que dio seguimiento a pacientes expuestos a cirugía espinal durante 6 meses. Un objetivo fue estudiar si los pacientes desarrollaban dolor crónico post-operatorio y si este dolor se relacionaba con miedo al movimiento. También se estudio si el miedo al movimiento es predictor de sintomatología depresiva. Los investigadores encontraron una baja prevalencia de dolor crónico post-operatorio y encontraron que el miedo al movimiento predice una alta intensidad de dolor y una alta intensidad de dolor facilita que los pacientes manifiesten síntomas depresivos. Archer et al. concluyeron que ante la relación entre la alta intensidad del dolor post-operatorio, el miedo al movimiento y síntomas depresivos, es necesario generar estrategias no farmacológicas para un adecuado control o prevención de emociones disfuncionales y de dolor crónico. Acorde con la opinión de estos mismos autores, la Terapia Cognitivo Conductual resulta el tratamiento no farmacológico más importante para abordar la anterior problemática.

Otro estudio de corte prospectivo efectuado por Wegener (2011), analizó la relación entre el dolor, la angustia psicológica y la función física después de un traumatismo importante de las extremidades inferiores. Se trató de un estudio observacional de 2 años en el que se emplearon a 327 pacientes tratados en 8 centros de trauma de nivel i. Los datos fueron obtenidos a los 3, 6, 12, y 24 meses después de la lesión. Los autores encontraron que los niveles más altos de depresión, angustia y ansiedad en el punto temporal anterior se relacionan con los niveles más bajos de funcionamiento a las 6, 12 y 24 meses, y los niveles más altos de dolor en el punto temporal anterior estaban relacionados con niveles más bajos de funcionamiento a los 6 y 12 meses, pero no a los 24 meses. La combinación de depresión, angustia y ansiedad juega un papel cada vez más importante en la mediación del impacto del dolor en la función física, la recuperación de un menor traumatismo de los miembros progresa desde temprano para etapas posteriores. Tanto el dolor y los trastornos psicológicos contribuyen a la función reducida durante el primer año después de un daño grave; Sin embargo, a medida que avanza la recuperación, el papel de los trastornos psicológicos en la determinación de la función aumenta según concluyen los autores.

Caes, Goubert, Sullivan Chambers (2013) llevaron a cabo una crítica sobre la catastrofización y un modelo de miedo-evitación que pueden hacer más rica en crítica la revisión del presente trabajo.

Caes et al., mencionan que numerosos estudios de investigación han demostrado que refrendar una interpretación catastrófica sobre el dolor, se asocia con resultados nocivos tales como mayores niveles de angustia, la intensidad del dolor y la discapacidad de la persona que lo padece. El modelo de miedo-evitación es útil en la explicación de estas asociaciones haciendo hincapié en que la exacerbación del sentimiento de angustia y de comportamiento encaminadas a reducir o evitar el dolor podría ser adaptativa en el contexto del dolor agudo, pero puede llegar a ser de mala adaptación cuando el dolor se vuelve crónico. El dolor no suele ser un evento privado y el modelo de afrontamiento de la comunidad pone en relieve que la expresión del dolor mayor en las personas que tienen pensamientos catastróficos sobre el dolor, podría tener una función social y comunicativa de provocar respuestas empáticas en otros. Sin embargo, estos modelos no abarcan todo. En particular, ninguno de los modelos tiene en cuenta la creciente evidencia que indica que los observadores de pensamiento catastróficos también pueden afectar sus experiencias y las conductas emocionales en respuesta al dolor del otro. Por otra parte, el contexto en el que se produce el dolor y el comportamiento del dolor se ignora en gran medida en ambos modelos. Por lo que Caes et al. presentan una perspectiva integradora sobre el pensamiento catastrófico tomando en cuenta el sistema social y la interacción entre los diferentes objetivos que las personas en el dolor y los observadores podrían perseguir (por ejemplo, el rendimiento de la escuela / trabajo, de ocio, de compromiso social). En concreto, esta perspectiva integradora enfatiza la importancia de considerar la influencia bidireccional entre los pensamientos catastróficos en la persona que experimenta el dolor y observadores. Además, se da importancia al equilibrio entre el alivio del dolor y otros objetivos importantes, así como en el nivel de los pensamientos catastróficos en la comprensión de la influencia de mala adaptación del pensamiento catastrófico.

Comentario

Existe bastante evidencia sobre la influencia de las emociones y el contexto social sobre la percepción del dolor. La emoción más estudiada en relación al dolor es el miedo. El miedo al dolor generalmente está vinculada al miedo social, pero la relación entre estas variables deberá ser estudiada más exhaustivamente pues solo se estudió en un artículo. El miedo al dolor es mejor determinante que el miedo social en la intensidad del dolor que los pacientes reportan.

Hay basta evidencia sobre cómo los pensamientos catastróficos influyen en la intensidad del dolor, pero muy poca evidencia hay sobre las conductas una vez manifestados estos pensamientos y sobre la influencia de reconocer estas conductas por otras personas, ya que conociendo estos pensamientos la gente tal vez pueda controlar mejor su dolor. Tampoco hay mucha evidencia del contexto social en el que se desarrolla una persona con dolor físico y problemas de catastrofización.

Un aspecto importante sobre el distrés social y el miedo como posibles variables influyentes en la percepción del dolor, es que estas variables ya no han sido estudiadas con ensayos controlados aleatorizados y se requiere de un mejor nivel de evidencia de estos fenómenos, por lo que en el presente resumen se concluye que se requiere de mayor investigación y de mejor calidad para llegar a hallazgos más específicos sobre aspectos psicosociales y emocionales en el dolor.

Bibliografía

  • Archer, K. R., Seebach, C. L., Mathis, S. L., Riley III, L. H., & Wegener, S. T. (2013). Early postoperative fear of movement predicts pain, disability, and physical health 6 months after spinal surgery for degenerative conditions. The Spine Journal.
  • Caes, L., Goubert, L., Sullivan, M. J., & Chambers, C. T. (2013). Catastrophic thinking about pain: A critical appraisal highlighting the importance of the social context and balance. Journal of Symptoms and Signs, 2(5), 298.
  • Lannetti, G. D., Salomons, T. V., Moayedi, M., Mouraux, A., & Davis, K. D. (2013). Beyond metaphor: contrasting mechanisms of social and physical pain.Trends in cognitive sciences, 17(8), 371-378.
  • Miciano, A. (2012). P-729-The psychosocial distress and physical performance status of individuals with COPD and with chronic pain: a correlative study.European Psychiatry, 27, 1.
  • Riva P, (2014) The relationship between fear of social and physical threat and its effect on social distress and physical pain perception. Pain, 155 (3), 485493
  • Wegener, S. T., Castillo, R. C., Haythornthwaite, J., MacKenzie, E. J., & Bosse, M. J. (2011). Psychological distress mediates the effect of pain on function. Pain, 152(6), 1349-1357.

Resumen a cargo del Luz Arturo Cruz Martínez (Psicología, INCMNSZ).


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