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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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Revisión Bibliográfica: Opioides y el sistema inmune.

Los efectos inmunosupresores de la morfina han sido caracterizados en estudios animales y humanos. La morfina reduce la eficacia de la inmunidad natural y adquirida, lo que interfiere con las vías intracelulares implicadas en la regulación inmune, tanto directa como indirectamente a través de la activación de los receptores centrales.

Los mecanismos y los objetivos en la base de la inmunomodulación inducida por los opioides han comenzado a ser aclarado, lo que demuestra una interacción entre los receptores de opioides y varias moléculas que participan en la respuesta inmune, tales como factores de transcripción, así como de los receptores de las células mieloides y linfoides .

Debido a su uso generalizado y expansión, los efectos inmunológicos de los opioides están recibiendo una considerable atención debido a preocupaciones de que los cambios inducidos por los opioides en el sistema inmune pueden afectar el resultado de la cirugía o de la variedad de procesos de enfermedades, incluyendo todo tipo de infecciones y el cáncer. También está emergiendo que no todos los opioides inducen los mismos efectos inmunosupresores y evaluación de cada perfil de opioides.

La relación entre los opioides y la alteración de la función inmune se refiere a menudo en la literatura. El aumento en la incidencia de diversos tipos de infecciones locales y sistémicas en usuarios de drogas intravenosas llevaron a la conclusión que los opioides actúan en la modulación del sistema inmune. El aumento de la incidencia y severidad de las infecciones entre los consumidores de opiáceos se documento a principios del siglo IX. En el año 1500, el Dr. Fallopious de Pisa registro la muerte de un preso por malaria después de la administración de opio. En 1950, Hussey y Kats publico un documento que describe la creciente lista de infecciones asociadas con la adicción a narcóticos.

El sistema inmune es complejo y diverso, y su regulación puede verse afectado por cualquier estimulo que afecte el sistema inmune hematopoyético o el mecanismo de retroalimentación antígeno-anticuerpo. Otros factores que pueden afectar la regulación inmune es el componente neuroendocrino, el estrés mental y físico y la predisposición genética. Todos los receptores clásico (MOP, DOP Y KOP) son capaces de producir analgesia, con efectos secundarios incluyendo depresión respiratoria, tolerancia, dependencia e inmunosupresión. Algunos opioides causan mas inmunosupresión que otros, esto depende de su farmacocinética, su estructura molecular, y sobre todo de su interacción con el receptor MOP, así como la duración de la exposición. Una publicación reciente del British Pain Society , afirma que la buprenorfina no tiene impacto sobre el sistema inmune.

Sitio potencial de la inmunosupresión.

El efecto inmunosupresor de los opioides en los distintos estudios, lo ubican sobre todo a nivel periférico, donde los receptores MOP se encuentran expresados en células inmunes.

Sin embargo también se ha otorgado su implicación a nivel central, ya que los opioides que cruzan la barrera hematoencefalica ejerce mas efecto inmunosupresor que los opioides que no lo hacen.

También se ha demostrado que los opioides suprimen la proliferación y función de algunas poblaciones de células inmunes.

Muchos autores concuerdan que la inmunosupresión mediada a nivel periférico es dada por la interacción con los receptores de opioides en el inmunocito, pero la evidencia aun no es convincente.

Varios estudios han sugerido que los receptores MOP se expresan en células mononucleares en sangre periférica, sin embargo se ha evaluado en ensayos mediante tinción de inmunofluorescencia , reacción en cadena de polimerasa en tiempo real (RT-PCR) y mediante unión de radio-ligandos. Y a pesar de utilizar múltiples metodologías validadas, no se han podido detectar MOP, KOP o receptores DOP o transcripciones de mRNA en células de sangre periférica en contraste con ensayos previos.

Los opioides y el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.

Es bien sabido que los glucocorticoides exógenos pueden suprimir la inmunidad celular, promover la inmunidad humoral e inducir tolerancia contra ciertos antígenos a través de la alteración de la función celular del estirpe B.

La interacción de los opioides con el eje hipotálamo ? hipófisis - adrenal y sus componentes (ACTH , cortisol), es compleja , dependiente de las especies, tiempo así con diferentes efectos después de la administración aguda y crónica.

En los roedores la administración aguda de opioides aumenta la liberación ACTH , por lo tanto la producción de glucocorticoides, teniendo como resultados la acciones inmunosupresoras, sin embargo, la administración crónica de opioides se manifiesta con una disminución en la actividad del eje hipotálamo ? hipófisis - adrenal, dada en gran medida por insuficiencia suprarrenal.

El eje hipotálamo - hipófisis - adrenal, esta sujeto al ritmo circadiano, y existen pruebas de que los opioides atenúan este ritmo, lo que da como resultado un aumento constante de concentraciones séricas de ACTH y cortisol.

Inmunosupresión y receptores opioides no clásicos (NOP)

La nociceptina u orfanina FQ (OFQ) y su recetor ORL-1, se ha demostrado en varios estudios su participación en estados proinflamatorios.

De particular relevancia clínica en un studio de Stamer y colegas demostraron la expresion del ARNm en sangre periférica para los componentes de la nociceptina asociado en cancer avanzado, cirugía mayor y sepsis grave.

Existen muchos estudios publicados hasta la fecha que han demostrado una asociación del estado pro-inflamatorio con el sistema de la nociceptina, sin embargo se sabe poco sobre los mecanismos de estas observaciones.

Conclusiones

Existen diferencias entre los opiáceos y los efectos moduladores inmunes , el receptor MOP, probablemente es el principal objetivo de los opioides clásicos para la modulación inmune ( con posible implicación N / receptor OFQ ).

Aun que varios estudios nos indiquen un efecto inmunodepresor de los opioides, la relevancia clínica de esas observaciones continúa siendo no muy conocida y solo sirve como un prerrequisito para que nuevas investigaciones en esa área se puedan llegar a buen puerto.

Las recomendaciones definitivas para la aplicación de los opioides en las más variadas situaciones de la práctica clínica con relación a las consecuencias inmunológicas de esos fármacos, todavía no pueden ser dadas. Como cada sustancia parece tener un efecto diferente, estudios adicionales con otros opioides, además de la morfina, deben ser realizados. También las subpoblaciones específicas, como los inmunodeprimidos y los pacientes en estado crítico, deben ser objeto de investigación.

Bibliografía

  • Opioids and immune modulation: more questions than answers. Hashimi A, Scott S, Thompson J. British Journal of Anaesthesia 111 (1): 80-88 (2013).
  • Non-analgesic effects of opioids: mechanisms and potential clinical relevance of opioid-induced immunodepression. Sacerdote P, Franchi S, Panaerai A. Curr Pharm Des. 2012: 18 (37) : 6034-42
  • Opioids and the Immune System: Clinical Relevance. Jo?o Batista Santos Garcia, Rev Bras Anestesiol 2012; 62: 5: 709-718
  • A Review of Potential Adverse Effects of Long-Term Opioid Therapy: A Practitioner?s Guide. AnGee Baldini. Prim Care Companion CNS Disord 2012; 14 (3).
  • Opioids and the immune system. Sacerdote P. Palliat Med, 2006;20:9-15.

Resumen a cargo de Eva Hernández (Algología, INCMNSZ).

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