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Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán"
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The cartography of pain: The evolving contribution of pain maps.
Geoffrey D. Schott, European Journal of Pain (2010); 14:784-791

Los mapas del dolor son usados ampliamente hoy en día, pero ¿Son realmente útiles?, ¿Sirven para algo más que mostrar el sitio del dolor?

Durante la primera parte del siglo XVI Durero dibujó el prototipo del mapa de dolor, posteriormente Palmer, en 1949 reintrodujo los mapas del dolor. Al referirnos a un mapa del dolor, queremos hablar de un instrumento que nos sirva para lo localización del dolor, este fue y sigue siendo su principal objetivo, sin embargo en un esfuerzo por complementar esta información han surgido otras herramientas tales como el Cuestionario de dolor de McGill en donde se pueden analizar muchos otros aspectos acompañantes del dolor. Otro intento por ampliar la información dada por los mapas fue la adición de símbolos y/o colores, estos representaros cualidades subjetivas al dolor en cuestión. Por otro lado, también se han ilustrado vínculos entre un espacio corporal y otro, tal es el caso de los mapas de los puntos de acupuntura y los de dolor referido. Los mapas usados para acupuntura muestra meridianos, que suponen la relación entre dos partes del cuerpo correspondiendo a la zona del dolor y su tratamiento, respectivamente; estos y otros mapas han servido, además de base para el tratamiento de distintos dolores como la auriculoterapia y la reflexología, sin embargo se carece de pruebas de estos supuestos vínculos anatómicos.

A pesar de su gran utilidad y uso los mapas del dolor tienen sus propias dificultades y limitaciones, la mayoría están hechos en un solo plano y son útiles cuando el dolor es únicamente superficial ya que tiene dificultades para representar el dolor de manera tridimensional. Un mapa del dolor es una imagen del dolor en un determinado momento y aunque se podría hacer en repetidas ocasiones, es más útil en caso de dolor agudo. En algunos casos el dolor sigue patrones irregulares, como en la neuralgia postherpetica, haciendo muy difícil su representación gráfica. Por otro lado, el dolor puede presentarse acompañado de una serie de fenómenos difíciles de representar gráficamente, por lo que se han utilizado símbolos y/o colores para indicar su existencia en algún lugar del cuerpo, estos símbolos o colores son asignados de manera arbitraria por lo que debe existir un instructivo o clave que acompañe al mapa para su llenado e interpretación. Los mapas pueden ser elaborados por un observador, en cuyo caso existirá siempre la posibilidad de que quien llena el mapa imprima en el parte de su versión acerca del dolor del paciente; otra posibilidad es que sea el propio paciente quien realice el mapa, en este caso existirán una serie de dificultades probables, sobre todo para aquellos que tengan dificultades para comunicarse por ejemplo niños, pacientes con déficit motor o cognitivo y con baja escolaridad o analfabetos.

Los mapas del dolor también han sido utilizados para tratar de revelar la causa del dolor, Uden y Landín encontraron que podían ser útiles para determinar la presencia o ausencia de hernia de disco lumbar encontrada por mielografía, posteriormente Rankine y cols, encontraron que los mapas tenían una utilidad limitada para dicho fin. Con los avances en las técnicas de imagen el valor de un mapa del dolor para la determinación de la causa del mismo parece ser muy limitada. Los mapas de dolor también han sido usados para tratar de saber si el dolor es orgánico o funcional y para diferenciar de una causa “orgánica” y “psicológica”, o para predecir si factores psicológicos podrían influir sobre los resultados de una cirugía realizada para dolor de espalda o pierna; sin embargo no hay pruebas de alta calidad para apoyar o recomendar este uso de los mapas del dolor.

En conclusión los mapas son baratos, se pueden realizar las veces que sea necesario y en general son accesibles para casi cualquier persona, muestran de manera general una perspectiva amplia del dolor, sin embargo no deben ser utilizados más allá de sus propias limitaciones y para su mejor aprovechamiento deben ser explicados e interpretados bajo un código determinado previo a su llenado para un mejor entendimiento del mismo.

Resumen a cargo de Naxhielli Donají Méndez (Algología, INCMNSZ).


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